Se cumplió un siglo de la aparición de la Virgen de Fátima, la más famosa de las aprobadas por la Santa Sede en el siglo XX y, cien años después de aquel 13 de mayo de 1917, donde se manifestó a tres niños, Francisco, Jacinta y Lucía. Esta manifestación a pesar de haber ocurrido en Europa ha recorrido el mundo y de manera especial ha llegado a Latinoamérica donde ha sido acogida con especial fervor.


Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/trasfondo/article150233672.html#storylink=cpy

En Popayán se realizaron varias actividades que hicieron parte de esta manifestación, donde en distintas parroquias se hizo la novena a la Santísima Virgen y de manera especial las distintas parroquias de la ciudad se hicieron presentes con sus fieles en la Parroquia de Fátima, ubicada en el barrio el Cadilla, para obtener según lo decretado por el Santo Padre, la indulgencia plenaria por visitar un santuario dedicado a esta advocación, orar por el santo Papá y hacer una adecuada confesión, libre de todo apego desordenado.

Fue así como durante la novena se tuvieron temas diversos como: Madre del Señor, reina del Rosario; imagen dela iglesia pascual; orgullo y honra de nuestro pueblo; triunfadora del mal; profecía del amor misericordioso del Padre; muestra del anuncio de la buena nueva del hijo; señal del fuego ardiente del Espíritu Santo; maestra de las verdades eternas del padre; su inmaculado corazón, refugio de los pecadores. Donde además durante varias jornadas se tuvieron confesiones y exposición del Santísimo Sacramento del Altar en esta parroquia.

La comunidad en generar participó de manera activa en esta parroquia, pero además el sábado 13 de mayo también se realizó una eucaristía campal, frente a la Catedral Basílica, precedida por Monseñor Iván Antonio Marín López, quien acompañado de varios sacerdotes, ofició una eucaristía de manera especial, invitando a los fieles que participaron de las diferentes comunidades y grupos de la ciudad, a recibir con especial atención este llamado de la Santísima Virgen, y recibir la indulgencia decretada por el Santo Papá, además de vivir la penitencia, el ayuno y la oración como parte de sus vidas,  siendo luz y dando testimonio con sus vidas en los sitios y ambientes donde cada uno se encuentra.

Esta conmemoración no sólo queda para el 13 de mayo, todas las personas que por diferentes motivos no pudieron asistir a las celebraciones realizadas este día, podrán hacerlo todos los 13 de cada mes hasta octubre del presente año y ganar la indulgencia que tanto anhelan los fieles, invitados también al rezo constante del santo Rosario.