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Una niña quien desde sus seis años busca tomar un micrófono y hablar de Paz, que defiende sus sueños pero no los quiere construir sola, sino que busca a muchos niños sembrarles ese amor por los demás, esa es Nicol Dayana Obando Ortega, constructora de ilusiones e ideales para compartir y vivir.

Esta niña nacida en Santander de Quilichao, educada por su abuela ya que su madre la dejo cuando tenía un año y su padre trabaja en Corinto, por lo cual poco puede verlo. No ha visto su situación personal como una dificultad, por el contrario, ha logrado darse cuenta gracias al ejemplo de su abuela  que se puede salir adelante pero no sola, sino ayudando a los demás.

Es así como desde pequeña Nicol ha visto en su casa reunirse varias personas, donde se forman, comparten y se ayudan para forjar nuevos emprendimientos, mediante la “Fundación Tejiendo sueños de esperanza” que hace parte de la Red de Mujeres del Norte del Cauca, Redmunorca que cuentan con el impulso y colaboración del Programa FortaleSCiendo de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Popayán.

Fue así como este ejemplo ha hecho que desde sus primeros años ya se le notarán las ganas por liderar y ayudar a los demás, así lo cuenta su abuela, Edilma Zambrano, quien al ver que en el colegio donde estaba la niña había un grupo que estaba atrasado y no tenía el rendimiento esperado, decidió conseguir alguien que les ayudara y dictara clases a los niños fuera de su horario habitual.

Lograron tener tres veces por semana clases y así poder ir avanzando en el aprendizaje y en el desarrollo de las tareas, pero ocurrió que la profesora no pudo ir a dar la clase por una semana, fue entonces cuando Nicol al ver que eso estaba pasando, no quiso dejar que los niños se quedaran sin aprender, por eso ella decidió tomar unos libros que tenía su abuela, y comenzar a enseñarles, se preparó y cuando menos lo pensó ya estaba parada en una silla dándole la clase a los compañeros del colegio.

La motivación por participar de diferentes actividades fue creciendo y a los seis años, al tener su abuela una reunión en el municipio de Caloto y no poder ir, ella le pidió a su abuela que la dejara participar y así se hizo. Ella sin temor y con mucho entusiasmo cuando llegó el momento de la participación, pidió el micrófono y habló de lo importante que es construir y querer la paz.

“Quisiera tener un país libre como antes, donde los niños podamos salir a las calles a jugar, donde no existan las guerras. Pero ahora no se puede salir a la calle, porque de pronto una bala perdida, un tiro perdido, puede herir a un niño, por eso me gustaría que exista la paz en mi municipio y en toda Colombia para que los niños podamos salir y jugar como en tiempos antiguos, jugar a la lleva, a las escondidas, hacer comitivas y así disfrutar de nuestra niñez y de los sitios donde nos encontramos”, expresó Nicol Dayana.

Ahora esta niña ya cuenta con diez años, sigue construyendo sueños y comenzando a forjarse como líder, donde fue personera en su Colegio, Limbania Velasco y gracias a su participación en las reuniones de la Red de Mujeres del Norte del Cauca,  se ha dado cuenta de la violencia contra las mujeres, y busca hacer una campaña en su colegio sobre este tema, de manera especial a la afectación que puede tener un niño por vivir una situación de violencia intrafamiliar.

“No me gusta que le peguen a las mujeres sin ninguna razón, pero en este tema me gustaría poder aportar y ayudar, en especial a los niños que son quienes sufren las consecuencias. Los adultos pelean y son los niños los que están escuchando y viviendo con temor o con dolor esta situación. Por eso me gustaría evitar que los niños fueran víctimas de esta situación y se supiera defender a la niñez en estos casos”, comentó Nicol Dayana.

Esta pequeña cuando sea grande quiere tener una escuela y una casa de hogar, tener niños que busquen aprender de diferentes temas pero que no cuenten con las posibilidades económicas para que tengan una oportunidad de salir adelante. Pero además darle acogida a las personas que tienen algún vicio, sacarlos de esa situación con ayuda de más personas capacitadas que puedan apoyar y después brindarles una posibilidad de estudio para que se entusiasmen y saquen adelante sus sueños.

Ahora ella busca seguir formándose para poder construir un mejor mañana para su municipio de Santander de Quilichao, y ayudar además a su abuelita, en los que haceres de la casa, en la Fundación y participando de las distintas actividades donde las inviten, sentando una voz que deje un mensaje de paz.