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Bautismo

El bautismo es el primer sacramento de la iniciación cristiana, que consiste esencialmente en un rito de inmersión o ablución con agua, acompañado por unas palabras que, de un modo u otro, constituyen una profesión de fe en el Dios trinitario revelado por Jesucristo. Por el bautismo, se expresa y realiza el renacimiento espiritual a la vida de hijos de Dios y la incorporación a la iglesia como comunidad de creyentes. El rito bautismal cristiano está emparentado con las diversas y numerosas abluciones practicadas en todas las religiones como signo de purificación interior, y sobre todo lo está con los usos rituales judíos del agua, que tenían diversas significaciones: purificación legal, acción introductoria de un prosélito gentil al pueblo de Israel, penitencia. Pero el gran precedente del bautismo cristiano es el de Juan Bautista, al que el mismo Jesús se sometió.

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Carisma

El término griego carisma significa "don", "regalo"; equivale a "gracia"; a "dádiva"; y a "llamamiento", "vocación". Los carismas son los efectos del Espíritu de Dios en el creyente singular, que nunca pueden ser exigidos por el hombre, ni pueden alcanzarse por la recepción de los sacramentos. En su sentido más propio, el carisma se puede definir como la continua vocación concreta (abraza tiempo y eternidad) que se actúa en la comunidad cristiana, la constituye y edifica de manera permanente y está al servicio del prójimo en el amor. (Ver. Catecismo de la Iglesia Católica # 910, 951).


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Cáritas

Los cristianos deben testimoniar la caridad de la Iglesia, derivada de la caridad de Cristo, como comunidad de amor. Y esto no lo hacen los creyentes porque sólo hay necesidades, sino por mandato del Señor.

A lo largo del tiempo, la iglesia ha ejercido su función pastoral caritativa de muy diferentes maneras. La primera ayuda caritativa cristiana nació junto a la eucaristía. Los apóstoles instituyeron pronto a los diáconos como ayudantes del servicio del altar y de los pobres, a saber, de una doble mesa. Pero no se circunscribió la caridad a la propia comunidad, sino que trascendió, por medio de las colectas, a otras iglesias o comunidades pobres.
En el mundo actual, la caridad se ha socializado; no son suficientes los esfuerzos individuales. Las ayudas se realizan por instituciones permanentes, organizadas, con subvenciones diversas. Incluso el servicio social se ha convertido en una profesión. Se pretende el bienestar social del prójimo con amor. En el caso de los cristianos, con amor de Dios y el prójimo, con caridad. 

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Catecismo

El cambio sufrido por la sociedad europea a finales de la Edad Media, la ignorancia religiosa de la inmensa mayoría de los cristianos y los problemas planteados por la Reforma Protestante, obligan a la Iglesia católica a replantearse su actuación en el campo de la educación de la fe.

En estos momentos y como fruto de esa situación hay que situar el nacimiento del catecismo como libro que asegure el aprendizaje de las "verdades que debemos creer, los mandamientos que debemos cumplir y los medios que debemos emplear, los sacramentos, para salvarnos". Estos catecismos son "compendios breves y concisos de la doctrina cristiana, redactados para los simples fieles y para la juventud". Catecismo como institución, lugar donde las personas ignorantes y sencillas (sobre todo niños) son instruidas de forma sistemática en los "rudimentos de la fe y en la obediencia que deben a sus padres".
El catecismo, texto e institución, será una de las principales armas del catolicismo para la apremiante renovación eclesial emprendida por el concilio de Trento. Al sentirse la cristiandad católica amenazada en su fe, todos los esfuerzos serán pocos para defender la pureza doctrinal y la ortodoxia más estricta. Una catequesis sistemática y doctrinal necesita un texto donde se encuentren los "saberes necesarios para conseguir la salvación", y un texto necesita un ámbito que asegure unas estructuras y unos métodos para su transmisión.
El texto actual Catecismo de la Iglesia Católica, fue promulgado por el Papa Juan Pablo II el día 11 de octubre de 1992, trigésimo aniversario de la apertura del Vaticano II y año 14 de su pontificado. 

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Catecumenado

En su momento de origen, el catecumenado constituyó una actividad pastoral de marcado carácter catequético, por la que se ayudaba a los recién convertidos a pasar de una fe inicial a una fe adulta. Esa intención evangelizadora, y no las derivaciones ritualistas que luego le acompañaron, aparecen hoy como lo más originario de la institución catecumenal.

De modo que el catecumenado se entiende actualmente como un proceso de asimilación del mensaje cristiano, orientado a transformar la vida del creyente y marcado por unas etapas que estimulan el crecimiento hacia la madurez cristiana y predisponen poco a poco a una vivencia comunitaria de la fe.
Catecúmeno en nuestros días puede ser el que se encuentra en búsqueda, el que decide revisar su manera pasiva de creer y se muestra dispuesto a asumir lo cristiano de una forma mucho más consciente y personal, el que no se cierra en el propio egoísmo o aislamiento, sino que busca el modo de incorporarse a una comunidad cristiana que le impulse a vivir los valores radicales del evangelio de Jesús. (Ver. Catecismo de la Iglesia Católica # 1247 - 1249).

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Catedral

La catedral es la iglesia principal de una diócesis, donde tiene su sede o cátedra el obispo. La importancia litúrgica y pastoral de la iglesia catedral fue puesta de relieve por el concilio Vaticano II al insistir en la función del obispo como jefe de todas las comunidades cristianas que forman la iglesia local o particular: "El obispo debe ser considerado como gran sacerdote de su grey, de quien deriva y depende en cierto modo la vida en Cristo de sus fieles. Por eso conviene que todos tengan en gran aprecio la vida litúrgica de la diócesis en torno al obispo, sobre todo en la iglesia catedral, persuadidos de que la principal manifestación de la iglesia se realiza en la participación plena y activa de todo el pueblo santo de Dios en las mismas celebraciones litúrgicas, particularmente en la misma eucaristía, en una misma oración, junto al único altar donde reside el obispo, rodeado de su presbiterio y ministros".


Según la legislación vigente, la iglesia catedral debe ser dedicada con rito solemne y el aniversario de dicha dedicación se conmemora festivamente en todas las demás iglesias de la diócesis. (Ver. Código de Derecho Canónico # 1217, 2).

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Catequesis

El sustantivo catequesis no aparece en el Nuevo Testamento. Es un término elaborado posteriormente (probablemente en el siglo II) a partir del verbo katechein, que figura en el NT con el significado de informar, instruir... Dicho verbo es utilizado dentro de un contexto significativo en el cual comparecen otros, como enseñar (didaskein), transmitir (paradidomi), conversar (homileim)... La alternancia de katechein con estos verbos nos da una primera orientación sobre el significado cristiano de catequesis. En efecto, todos esos verbos están relacionados con personas que se han adherido al mensaje cristiano. No se trata de personas que por primera vez entran en contacto con la palabra viva de Dios, que es Jesucristo. Cuando se trata de estos destinatarios, el Nuevo Testamento echa mano de otros verbos como evangelizar, anunciar, proclamar, dar testimonio. (Ver. Catecismo de la Iglesia Católica # 426 - 427; Código de Derecho Canónico 773 - 780).


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Catolicidad

La catolicidad es una propiedad esencial y característica de la única y verdadera iglesia de Cristo. Y significa dos cosas: en primer lugar, que la iglesia está abierta, y tiene que seguir estándolo, a todos los hombres sin límite alguno espacial o temporal hasta el final de la historia, de tal manera que pueda decirse obligatoria para todos; en segundo lugar, significa también que la iglesia de Cristo está en posesión de la plenitud de la revelación de Dios a los hombres. 


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Catolicismo

Los términos católico y catolicismo proceden del adverbio griego kaz´olou, cuyo significado es, en general, universal, lo referido al todo. Con la palabra kaz-olon, Aristóteles se refiere a las proposiciones universales. Para Zenón, son católicos (kazoliká) los principios universales. El sentido de católica va ampliándose hasta significar extendida por toda la tierra (catolicidad geográfica) y la más numerosa (catolicidad numérica). Es católico, afirmará Vicente de Lérins, "lo que ha sido creído en todas partes, siempre y por todos". (Ver. Catecismo de la Iglesia Católica # 748 - 750).


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Celebración

Equivale a destacar, poner de relieve o festejar algo de la vida ordinaria. La celebración es una acción global y simbólica que se lleva a cabo por medio de actitudes, gestos y palabras para poner de manifiesto una realidad invisible e importante: un año nuevo, un aniversario, un acontecimiento nacional, un evento familiar, un hecho religioso.

En la celebración se condensa el sentido de la fiesta, al romper con lo cotidiano y dar vida a lo fundamental. Al consagrar el tiempo a lo que es importante (la familia, la amistad, la vida personal, la fe, la patria, etc.), el hombre no se contenta con contemplar esas realidades, sino que toma conciencia de las mismas. En la celebración es importante el pasado, pero siempre de cara a un futuro. Precisamente la celebración hace existir lo que se celebra: una realidad invisible, el sentido profundo de la vida, un determinado modo de vivir, si no fuesen celebradas, ciertas realidades terminarían por no existir. (Ver. Catecismo de la Iglesia Católica # 748 - 750).

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Clérigo

El término kléros, de donde provienen clero y clérigo, significa suerte o parte que se obtiene por suerte. Orígenes emplea el término para referirse a los servidores eclesiásticos a diferencia de los laicos, siendo éste el significado que se impondrá al final. La palabra latina clerus es utilizada por Tertuliano con ese mismo significado, si bien conserva también el sentido original de suerte. (Ver. Código de Derecho Canónico 207, 1008)).


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Código

El término derecho, tomado en sentido objetivo, significa aquello que es debido a otro como suyo y, por tanto, que es objeto de la justicia entendido como virtud ("orden del amor") al otro en cuanto otro, es decir, en cuanto distinto, pero relacionado interpersonalmente con el primero. En sentido subjetivo, derecho es la relación misma intersubjetiva recíproca y justa en la que se da la inviolable autonomía de la persona entre personas, siendo, por tanto, la facultad ética de obrar de cada persona frente a otras personas con las que se está en una relación intersubjetiva. Por una clara metonimia, el derecho objetivo pasó a significar también la regla o norma del derecho, la ley o conjunto de leyes, que cuando forma un cuerpo sistemáticamente ordenado y promulgado por la suprema autoridad pública recibe el nombre de código. Esta reunión orgánica de leyes, si se trata de leyes eclesiásticas, recibe el nombre de canónico. (Ver. Código de Derecho Canónico 587).


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Colegio episcopal

La teología de la colegialidad de los obispos ha sido una de las grandes aportaciones del Vaticano II. El término mismo es poco frecuente en la tradición, pero no lo es su contenido. Refleja el carácter corporativo de los apóstoles, así como el de todos los obispos que forman un colegio episcopal cuyo presidente es el obispo de Roma. El concilio ecuménico ha sido en la tradición la forma más plena la colegialidad episcopal, pero ésta tiene una amplia base en el marco de una eclesiología de comunión: la consagración de los obispos por los de las iglesias vecinas, el intercambio de cartas y de medidas disciplinares o de excomunión, los sínodos provinciales o regionales, la preocupación misionera universal de cada obispo, la estructura misma de los patriarcados y de las agrupaciones nacionales son el reflejo de la comunión de la iglesia en la que se basa la colegialidad episcopal. (Código de Derecho Canónico 336 - 339).


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Comisión Diocesana de Pastoral

Las comisiones diocesanas de pastoral son organismos ejecutivos, de naturaleza permanente en cuanto a su institución, personas y actividad, que llevan a cabo la acción pastoral de la iglesia local, bajo la dirección del obispo y de los consejos diocesanos. El "motu proprio" Ecclesiae sanctae afirma que "con objeto de conseguir realmente el fin del consejo pastoral, es conveniente que un estudio previo preceda a los trabajos en común, con la ayuda, si el caso lo requiere, de las instituciones u oficinas que trabajen para ese fin".

Esta coordinación quedará garantizada si los directores de secretariados y comisiones de pastoral, a quienes puede suponerse, con razón, técnicos o especialistas en sus respectivos campos de la acción pastoral, son designados miembros del consejo de pastoral, para que este organismo tenga suficiente asesoramiento cualificado. Las comisiones de pastoral puedes ser coordinadas por una secretaría técnica o centro diocesano, que, a su vez, recoge las consultas del consejo de pastoral. Este centro diocesano es en realidad un "centro de acción pastoral", como lugar en donde se establece el contacto entre la línea horizontal de las comisiones y la vertical del obispo, vicario y consejo presbiteral. 

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Comunidades de base

Las expresiones comunidad (eclesial) de base, comunidades cristianas populares, iglesia popular y otras similares remiten a unos de los fenómenos eclesiales recientes más significativos, que nace, se desarrolla y se expande cualitativa y cuantitativamente en toda la iglesia como una concreción creativa de la eclesiología comunitaria, participativa e igualitaria del Concilio Vaticano II y como una realización práctica de la revolución eclesiológica promovida y alentada por los obispos de todo el mundo durante el concilio.


Dentro de la heterogeneidad que presentan las comunidades de base en el conjunto de la iglesia, debido sobre todo a sus diferentes contextos culturales y a sus planteamientos teológicos, podemos destacar los siguientes rasgos generales que las identifican: son grupos eclesiales formados por creyentes pertenecientes a las capas populares o medias de la sociedad o que han hecho una opción incondicional por los pobres; con un número reducido de miembros (por lo general, no más de cuarenta) al objeto de posibilitar unas relaciones interpersonales estrechas, como base para la vivencia de la hermandad en plenitud; relativamente homogéneos en su interpretación del evangelio (lectura liberadora y subversiva) y en sus opciones socio-políticas (de izquierda); siguen un proceso comunitario de educación en la fe en tres etapas: a) Etapa precatecumenal o de iniciación, tendente a suscitar una fe adulta y personalizada y a provocar una primera conversión a
los valores del reino; b) Etapa catecumenal, orientada a la profundización en la fe, tanto en el plano teórico como en el de la praxis; c) etapa propiamente comunitaria, caracterizada por la solidaridad, el compartir y la vivencia en común del ser cristiano en todas sus dimensiones. 

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Comunión

En el documento final del II Sínodo extraordinario de los obispos de 1985 se afirma que "la eclesiología de comunión es una idea central y fundamental en los documentos del Concilio", idea que se deriva de la noción de la iglesia como pueblo de Dios y sacramento de salvación para el mundo. El término comunión traduce la palabra griega koinonía, que equivale asimismo a solidaridad. Procede del verbo "poner en común". Es comunión fraterna de bienes y de afectos; en definitiva, es un modo comunitario de participar y de compartir la unión y la caridad de Cristo.

Lo que caracteriza a la comunión cristiana es el "tomar parte activamente". De un lado, se da una comunión por medios de la fe y los sacramentos de la fe. De otro, se manifiesta un "vínculo de unión" entre todos los miembros de la comunidad cristiana. La koinonía es, pues, comunión con Dios y comunión de la iglesia y de las iglesias particulares, que se realiza mediante la comunión en el testimonio del evangelio (martyria), en el servicio al mundo (diakonia), en la doxología dada Dios (leitourgia) y en el ser y el vivir juntos (koinonia). 

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Concilio

Con el Vaticano II ha cobrado nueva conciencia en la iglesia la importancia del concilio como expresión de una eclesiología de comunión. La sinodalidad de la iglesia y la larga tradición de concilios particulares, nacionales y ecuménicos parecía haber llegado a su fin tras la promulgación de la infalibilidad papal. Pero los concilios no son sólo reuniones de obispos en lo que se definen dogmas, sino que representan la colegialidad y corresponsabilidad de todos los obispos en la iglesia universal, así como la interrelación de todas las iglesias. El concilio ecuménico congrega a toda la iglesia y usualmente es convocado por el Papa, aunque basta con que éste lo asuma y acepte sus decisiones con toda la iglesia universal para que sea ecuménico. Para la tradición de la iglesia ortodoxa sólo hay siete grandes concilios ecuménicos, que son los del primer milenio antes de la división. 

Los otros concilios que los católicos llamamos ecuménicos (incluido el Vaticano II) serían sólo sínodos generales de la iglesia latina o de occidente, que expresan una iglesia dividida. Actualmente entre los católicos crece el deseo de un concilio ecuménico que reúna a todas las iglesias cristianas. (Ver. Catecismo de la Iglesia Católica # 748 - 750).

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Conferencia episcopal

La conferencia episcopal, nueva figura creada por el Código, es una institución permanente formada por la asamblea de todos los obispos de una nación o territorio determinado, los cuales ejercen unidos algunas funciones pastorales, para promover el mayor bien que la iglesia ofrece a los hombres, principalmente mediante formas de apostolado, convenientemente acomodadas a las diversas circunstancias de tiempo y lugar. La conferencia episcopal es, generalmente, de ámbito nacional, aunque la Santa Sede, oídos los obispos diocesanos interesados, puede erigir una conferencia de ámbito mayor o menor. (Ver. Código de Derecho Canónico 447 - 453).


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Confirmación

La confirmación es el segundo sacramento de la iniciación cristiana, que se confiere por la unción del crisma en la frente hecha por la imposición de la mano, acompañada de las palabras prescritas en los libros litúrgicos, las cuales, en el rito romano, después de la reforma del Concilio Vaticano II, son: "Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo". La confirmación imprime carácter, no es reiterable y sus efectos principales consisten en un enriquecimiento del don del Espíritu Santo y una vinculación más perfecta con la iglesia, de modo que el bautizado-confirmado queda destinado a ser testigo de Cristo y a difundir y defender la fe. (Ver. Catecismo de la Iglesia Católica # 1285 - 1321; Código de Derecho Canónico 879 - 896).


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Congregación

Ateniéndose con rigor a la nueva terminología del Código, el término congregación queda exclusivamente reservado a las "congregaciones monásticas ", tanto masculinas como femeninas. Se explica, en parte, esta exclusividad significativa, porque, ya desde hacía mucho tiempo, los monjes insistían en no quedar sometidos al derecho común del Código. Este deseo contribuyó eficazmente a la nueva concepción tipológica del mismo, en la que el criterio principal de distinción, y como la diferencia específica de los institutos, es el carisma peculiar de cada uno, favoreciéndose así el derecho particular y una enriquecedora autonomía.


La congregación monástica es un verdadero instituto religioso, en sentido genérico, cuyos miembros, según las tradiciones propias de cada instituto, mediante la conversión de las costumbres, llevan una vida cenobítica, en la obra de Dios y en el trabajo, consagrados a la búsqueda de sólo Dios y de su reino, por medio de la contemplación de las cosas divinas y la caridad fraterna. 

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Consagración

En su acepción litúrgica, consagración es la destinación exclusiva de personas, lugares o cosas al culto divino, con lo que tales personas, lugares o cosas se convierten en sagradas. El acto de consagración puede adoptar diversas modalidades, pero siempre contiene un elemento de separación del uso profano y otro de dedicación a la esfera de lo sagrado. (Ver. Catecismo de la Iglesia Católica # 901, 916, 931).


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Consejo Diocesano de Pastoral

El consejo diocesano de pastoral surgió de las decisiones contenidas en el Decreto Conciliar Christus Dominus y en el "Motu Proprio" Ecclesiae Sanctae. El episcopado español dio unas "normas orientadoras" en 1966. Se sitúa este consejo en el interior de la curia diocesana, con la finalidad de "estudiar todo lo referente al trabajo pastoral, sopesarlo y sacar las conclusiones prácticas, con objeto de promover la conformidad de la vida y actos del pueblo de Dios con el evangelio.

A diferencia del consejo presbiteral, que es "preceptivo" o imperado, el de pastoral es "recomendado", aunque con todo encarecimiento. También se diferencian estos dos consejos en su "justificación teológica", ya que el de pastoral se fundamenta en la unidad del pueblo de Dios en virtud del bautismo, mientras que el presbiteral se basa en la unidad de ordenación de los presbíteros por el sacramento de orden. Asimismo, es distinto el "fin" de estos consejos. El consejo presbiteral ayuda al obispo, mediante sus consejos, en el gobierno de la diócesis; el consejo pastoral es un organismo técnico-consultivo, cuya actividad se limita al trabajo pastoral, con exclusión de su participación en el gobierno de la diócesis. Finalmente, tienen una "estructura", diferente, al ser más unitario el presbiteral y más variado en su organización el de pastoral. (Ver. Código de Derecho Canónico 511 - 513).

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Consejo Parroquial

El consejo parroquial es un grupo de feligreses, elegidos en representación de la comunidad parroquial para ayudar al párroco, como corresponsables, en el ministerio pastoral. De ordinario son militantes (entre 10 y 25) que se reúnen periódicamente para analizar los asuntos de la parroquia, fomentar la participación de todos los feligreses y llevar a cabo, en la práctica, el proyecto pastoral. Es un órgano permanente, representativo, consultivo, de estudio y de ayuda al párroco y a la comunidad. Sus funciones principales residen en conocer la realidad a evangelizar, programar la acción pastoral y revisar lo programado y realizado. 


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Consejo Presbiteral

La constitución y funcionalidad del consejo presbiteral aparece en los Decretos Conciliares Christus Dominus, Presbyterorum Ordinis y en el motu proprio Ecclesiae Sanctae. El Concilio decide que "se constituya, de manera acomodada a las circunstancias y necesidades actuales, en la forma y norma que determine el derecho, una junta o senado de sacerdotes que representen al colegio presbiteral, cuyo fin sea ayudar eficazmente con sus consejos al obispo en el gobierno de la diócesis". Con esta decisión, el Concilio restauró una institución de la iglesia primitiva, en la cual los presbíteros formaban un colegio, a modo de senado, para ayudar al obispo, primer responsable del ministerio diocesano. La necesidad del consejo presbiteral es obvia en nuestra situación actual, ya que en toda diócesis es necesario un grupo restringido de presbíteros, en representación de todo el clero, que colabore con el obispo en el "régimen de la diócesis", mediante un coloquio y diálogo en común. Así se evitan excesivos personalismos, del obispo o del vicario. (Ver. Código de Derecho Canónico 495 - 502).


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino

Conversión

La referencia más universal para indicar la conversión es el cambio. Convertirse es cambiar, ser distinto y actuar de manera diversa. La tonalidad de este cambio depende del adjetivo que se le ponga.

La conversión implica siempre como primer paso el conocimiento de la realidad a convertir. Podemos decir que implica el conocimiento personal. Y el conocimiento personal comprende el dominio del entramado complejísimo de los mecanismos de la persona. Hay muy pocos que se conozcan a sí mismos, con lo que la conversión queda ya imposibilitada.

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Credo

El Credo es un texto que permite a los cristianos agruparse como comunidad creyente. Expresa una experiencia de fe, singular y a la vez individual, en una fórmula común cuyo efecto es la confesión eclesial en el misterio de Dios, revelado por Jesucristo en el Espíritu Santo. El Credo es un texto escrito en primera persona del singular. Pero esta primera persona del singular presupone una comunidad o, mejor, tiene siempre una dimensión social, como lo atestiguan las expresiones "nuestro Señor", "Santa iglesia católica", "comunión de los santos". Este contexto supone el paso de un sujeto singular a un sujeto creyente. Pero este sujeto no vive independientemente de la sociedad en la cual aprende a recitar el Credo. Así, en nuestro texto lo individual y lo social están inseparablemente vinculados.


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Cristiandad

La palabra cristiandad designa el conjunto de una sociedad civil cuando ésta se identifica jurídica y sociológicamente con la iglesia cristiana y sus cuadros. El inicio de la cristiandad puede fecharse a partir del año 313, cuando el emperador Constantino I, con el Edicto de Milán, ordenó el cese a las persecuciones a la iglesia, a la cual le concedió el rango de religión lícita. Posteriormente, el emperador Teodosio hizo del cristianismo la religión del Estado. Desde entonces, para ser ciudadano de primera clase en el imperio romano había que profesar la fe cristiana.


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Cristianismo

Cristianismo es la doctrina profesada por los cristianos. Este nombre tuvo su origen en Antioquia de Siria, donde por primera vez los discípulos de Jesús de Nazareth fueron llamados "cristianos". Y hemos de suponer que el adjetivo les provino más bien desde fuera, quizá de la misma administración romana que se vio en la necesidad de delimitar a aquel grupo de judíos que se diferenciaban notablemente del resto de sus connacionales. Por eso, el cristianismo no es más que la postura de lo que siguen a Jesús de Nazareth.


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Cristología

Parece que la palabra cristología apareció por primera vez en Alemania en el segundo decenio del siglo XIX y su uso fue generalizándose progresivamente a partir de la segunda mitad del mismo siglo, tanto en la teología católica como en la protestante, para designar la doctrina sobre la persona y obra de Jesús. La cristología es la respuesta de los creyentes a la pregunta "quién es Jesús". La profesión de fe "Jesús es el Cristo", constituye, como observa Kasper, la síntesis de la fe cristiana, y la cristología no es otra cosa que la exposición o reflexión sistemática y metódicamente articulada sobre esa profesión, sobre el significado de Jesús y de la fe en Él.


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Cruz

La cruz constituye, junto con la resurrección, el núcleo central del misterio pascual y, por ende, del cristianismo. Este posee una carácter estaurocéntrico (staurós = cruz) que no puede minusvalorarse. Pero la cruz resulta, al mismo tiempo, una de las realidades más paradójicas de nuestra fe. Como ya recordara Pablo a los cristianos de Corinto, predicar a un Mesías crucificado venía a ser escándalo para los judíos y locura para los griegos, ya que la cruz representaba el fracaso más estruendoso y definitivo de quien, a sus ojos, tenía la pretensión de liberar al pueblo de las cadenas de la opresión.


Precisamente para eliminar o al menos atenuar lo que es escandaloso, trágico y brutal tenía la cruz de Cristo. Surgen desde muy pronto, y se suceden a lo largo de la historia del cristianismo, explicaciones teológicas que se esfuerzan por hacer coherente y racional el hecho de la cruz. Citemos, entre ellas: la teología del rescate, del sacrificio, de la satisfacción vicaria, de la inmolación y de la sustitución penal, que tanto arraigo han tenido en la reflexión teológica, en la vida cristiana y en la espiritualidad. En este esfuerzo por hacer comprensible racionalmente el misterio de la cruz apenas mostró interés por el acontecimiento histórico, salvo en sus detalles más anecdóticos. Su principal preocupación era demostrar la necesidad de la muerte de Cristo como paso obligado para llegar a la reconciliación de la humanidad pecadora con Dios. Difícilmente encontramos en esas teologías referencias a la liberación. Por ello, se ha llegado a afirmar, y no sin razón, que "muchas de las teologías de la cruz han desempeñado el papel de una ideología". (Ver. Catecismo de la Iglesia Católica, #s 149, 160, 410, 421, 440ss).

Cuaresma

La fiesta de la pascua es la cima o momento crucial del año litúrgico, que exige una preparación (la cuaresma) y una prolongación (la cincuentena pascual). La cuaresma, como preparación de la pascua cristiana, se desarrolló poco a poco, resultado de un proceso en el que intervinieron tres componentes: la preparación de los catecúmenos al bautismo en la vigilia pascual, la reconciliación de los penitentes públicos para vivir con la comunidad el triduo pascual y la preparación de toda la comunidad a la gran fiesta de la pascua. (Ver. Código de Derecho Canónico 1250; Catecismo de la Iglesia Católica, #s 540, 1095, 1438).



Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Cuerpo de Cristo

San Pablo afirma que la iglesia constituye y es el cuerpo de Cristo. De tal manera que, a partir de esta metáfora del cuerpo, es como Pablo entiende a la iglesia y la vida de los creyentes en el cuerpo eclesial. En la carta a los Romanos, cuando Pablo exhorta a los cristianos para que se mantengan en la unidad, les recuerda esta idea: de la misma manera que los miembros del cuerpo, siendo muchos, permanecen unidos, así también debe ocurrir con los creyentes en la comunidad eclesial. Todo esto quiere decir que los textos que se refieren a la teología del cuerpo de Cristo son textos de exhortación, en los que se recuerda a los cristianos sus deberes y obligaciones, para que permanezcan en la fe, en la unidad, en el compromiso cristiano. Por tanto, no se trata de textos puramente doctrinales, en los que se expone una teoría abstracta sobre la iglesia.


Por otra parte, parece bastante claro que Pablo tomó la metáfora del cuerpo de la literatura de su tiempo, tanto latina como griega. Ahora bien, en aquella literatura, se quería expresar, mediante la metáfora del cuerpo, la unidad, el orden y la armonía que debían reinar entre todos los ciudadanos. Por tanto, la metáfora del cuerpo quiere expresar algo muy concreto. Se refiere a las relaciones de unos creyentes para con otros. Y quiere decir que en la iglesia cada miembro tiene su papel y su carisma, pero de tal manera que todos tienen que mirar por el bien de los demás.

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Culto

Las palabras de Jesús a la samaritana: "Se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad" muestran el culto cristiano como algo radicalmente nuevo, en relación no sólo con el culto religioso natural, sino también con el culto judío. Si el culto religioso es el conjunto de actos por los cuales los hombres, individual y colectivamente, intentan expresar sus relaciones con la divinidad, y si el culto del pueblo judío estaba destinado sobre todo a conmemorar ritualmente los acontecimientos salvadores de su historia, el culto cristiano se centra en la actitud, penetrada del Espíritu de verdad, con la que Jesús se dirigía a su Padre, actitud de la que participan cuantos creen en Él.


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Cura

Bajo este título tratamos de la Curia romana y de la Curia diocesana. En cuanto a la Curia romana, el nuevo Código apenas la trata. Es, sin embargo, uno de los organismos más importantes y complejos, que constituye la lunga manus del Romano Pontífice. Siempre intentando reformarse, de hecho sigue rigiéndose por la carta apostólica Regimini Ecclesiae Universae de Pablo VI. Fue siempre una especie de rompecabezas el saber cuántos y cuáles eran los organismos de la Curia Romana. Según el canon 360, la Curia consta de la Secretaría de Estado o papal, del Consejo para los asuntos públicos de la iglesia, de las congregaciones, tribunales "y de otras instituciones..."La Curia diocesana consta de aquellos organismos y personas que colaboran con el obispo en el gobierno de toda la diócesis, principalmente en la dirección de la actividad pastoral, en la administración de la diócesis, así como en el ejercicio de la potestad judicial. (Ver. Código de Derecho Canónico 360).



Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Cura de almas

La expresión cura de almas, traducción del latín cura animarum, equivale a acción pastoral, con la particularidad de estar gravada por un espiritualismo platónico, en el sentido de tratarse de un cuidado de las almas (no de las personas) de cara al pecado y a la gracia, en la perspectiva de las postrimerías: muerte, juicio, infierno y gloria, para la salvación. Por otra parte, el primer término de aquella expresión, a saber, la palabra cura, ha llegado a designar al sacerdote, encargado como guía o guardián de las almas. Los medios salvadores de esta concepción pastoral han sido entendidos únicamente como medios espirituales, dentro del campo de lo litúrgico, devocional o sacramental. Así se explica la obsesión de los sacerdotes por bautizar cuanto antes a infantes sin uso de razón y por administrar la extremaunción a moribundos que han perdido la razón. (Ver. Código de Derecho Canónico 150 – 151).



Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

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Desacralización

El término desacralización significa etimológicamente, pérdida por parte de algo de su carácter sagrado. En sociología de la cultura, el término "desacralización del mundo" alude al creciente proceso de racionalización de las sociedades modernas, que invade todas las esferas de la existencia. Conduce a la diferenciación de distintas áreas sociales (económicas, política, estética), cada una de ellas dotada de su específica racionalidad. El resultado final sería la pérdida del carácter numinoso (o sacro) que a ciertas realidades mundanas se les atribuía en sociedades tradicionales: el mundo queda desmitificado, como mero objeto de manipulación técnica en las manos del hombre.


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Descristianización

El término descristianización, frecuentemente usado en el lenguaje religioso para caracterizar fenómenos sociales, encierra considerables ambigüedades. Su significado inmediato alude a tendencias en una sociedad o en una cultura, que implicarían una disminución de sus previos contenidos cristianos. Va ligado a otros procesos como los de desacralización, secularización y laicización, que acompañan las sociedades modernas; pero no se identifica con ellos. De ahí provienen, en parte, sus ambigüedades.


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Devoción

Devoción, palabra derivada de devovere (ofrecer, consagrar), significa en primer lugar la disposición y diligencia en servir a Dios en la alabanza, el culto y la oración, y su sentido coincide casi con el de piedad: en definitiva, es el amor de caridad con que el hombre se adhiere a Dios, manifestado de un modo especial en la dedicación constante y sincera a los actos de culto. En este sentido teológico y profundo, la devoción es una actitud espiritual necesaria para todo cristiano, ya que el último fin de la vida cristiana es la glorificación de Dios.


Otra cosa hay que decir de las devociones (en plural). Consisten en las diversas prácticas religiosas de tipo particular, orientadas a honrar un objeto religiosamente determinado, de acuerdo con las preferencias del individuo devoto. Así se puede hablar de devoción al Señor, al sagrado Corazón de Jesús, a la eucaristía, a María, a un santo determinado, al rosario, a la cruz, etc. Muchas de estas devociones son recomendadas e incluso alentadas por la iglesia, pero nunca se imponen de un modo obligatorio, como si fueran imprescindibles para la vida cristiana. (Ver. Catecismo de la Iglesia Católica, #s 1178, 1676, 2101).


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Diaconado

El término diácono significa el que sirve a la mesa o servidor. En san Pablo equivale al servidor de Dios o de la comunidad. Finalmente, se llamará diácono al que ejerce un determinado ministerio en la comunidad, es decir, a quien desarrolla un servicio en pro de los hermanos y de los hombres o de la solidaridad. El diaconado fue desde el comienzo de la iglesia un servicio especial caracterizado por la ayuda en el culto, la asistencia a los pobres y la dirección de la comunidad. Dicho de otro modo, el cristianismo evangélico puso el acento en la diaconía y en la liturgia, al utilizar tanto el verbo diakoneo como leitourgeo, pero sin oponerlos, ya que lo decisivo es el servicio a los hermanos a partir del altar, y la liturgia es una diaconía. (Ver. Catecismo de la Iglesia Católica, #s 1569, 1587).


Muy pronto el sacramento del orden se dividió en tres ministerios ordenados: episcopado, presbiterado y diaconado. El diaconado fue importante mientras consistió en un servicio personal a los hermanos desde la eucaristía. Los diáconos primitivos suplían a los presbíteros en la celebración de algunos sacramentos, enseñaban al pueblo y administraban los bienes de la iglesia. (Ver. Código de Derecho Canónico 1009; Catecismo de la Iglesia Católica, #s 886, 896, 1142, 1256).

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Diócesis

Las diócesis son los territorios que están confiados al gobierno de cada obispo. De hecho, es un término utilizado en el Derecho Canónico para designar la jurisdicción de un obispo. Actualmente, el nuevo código define a la diócesis como iglesias particulares, renovando la vieja terminología de la iglesia antigua que identificaba el concepto de iglesia local o particular con el de diócesis. Sin embargo, en el nuevo código también se habla de la diócesis como de "una porción del pueblo de Dios" confiada a un obispo, con lo que se distancia de la eclesiología universal de comunión y se mantiene una visión jurídico-administrativa desde una perspectiva de monarquía papal. (Ver. Código de Derecho Canónico 369, 372; Catecismo de la Iglesia Católica, #s 833, 877, 1290).


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Directorios de pastoral

El Vaticano II decretó la elaboración de "directorios generales sobre la cura de almas, para uso de los obispos y párrocos, de forma que se les propongan métodos determinados para el más fácil y adecuado ejercicio de su cargo pastoral". Señaló asimismo, la importancia de dos directorios pastorales: el dirigido "grupos especiales de fieles" y el destinado a la "instrucción catequética del pueblo".


Los directorios de pastoral son documentos redactados por alguna congregación o comisión de pastoral (continental, nacional o diocesana) y autorizados por los obispos, que regulan, coordinan y estimulan una actividad concreta pastoral en toda la iglesia, en un país, en una región o en una diócesis.

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Doctor

Se denomina doctor a quien tiene aptitud para enseñar y le es reconocida oficialmente (del latín docere). En la antigüedad judía se encuentra el "doctor de la ley", que tenía una triple función: establecimiento y conservación del derecho; enseñanza y formación de escuelas de juristas; interpretación y aplicación de la ley en el ámbito judicial.


El título de doctor de la iglesia es dado oficialmente a los escritores eclesiásticos que han sobresalido por la santidad de vida, la pureza en la ortodoxia y la calidad de su ciencia. Los doctores se distinguen de los padres de la iglesia, aunque los dos títulos coinciden en muchos de los personajes que vivieron en los primeros siglos. Los doctores constituyen con los padres dos variedades, similares pero diferentes, de testigos de la doctrina. Sus escritos son documentos de la tradición. Pero debe observarse que a la expresión de la creencia común se mezcla una parte de pensamiento personal: no toda palabra de un doctor de la iglesia es palabra de la iglesia. Compete al historiador del dogma y de la teología discernir lo que es una opinión personal o una infiltración de corrientes ideológicas no tradicionales.

Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Dogma

La palabra dogma procede del verbo griego dokein, cuyo significado es doble: a) creer, opinar; b) decidir. Ello dio lugar a los dos sentidos que tenía en la antigüedad: en el plano filosófico, opinión doctrinal de una escuela filosófica o de un filósofo; en el plano político, orden, decreto, disposición dictada por la autoridad legítima.

Los Padres Apostólicos aplican el término dogma a la enseñanza de Jesús y de los apóstoles y a la doctrina revelada del evangelio. El dogma vendría a designar la obligatoriedad de las palabras de Jesús en la praxis de los cristianos. (Ver. Catecismo de la Iglesia Católica, #s 88ss).


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.

Domingo

A pesar de que la unidad fundamental del tiempo, el día, es de origen solar, la ordenación primitiva del tiempo procede de la luna. Los antiguos advirtieron que del novilunio o luna llena hasta su oscurecimiento o desaparición transcurren 28 ó 29 días con cuatro fases. Cada fase de siete días o una semana es de origen antiquísimo, indo-iranio o sumerio-babilónico. Probablemente en Ur de Caldea, patria de Abrahán, había una religión lunar. La semana judía de siete días y el sábado, como día de descanso y de culto, son antiguos. Para fundamentar teológicamente el sábado, que ya existía, se afirma en el Génesis que Dios creó el mundo en seis días, y que el séptimo descansó. El descanso sabático fue estipulado para que los trabajadores (y los esclavos, si los había) tuvieran un día libre, de reposo y de liberación. El culto significaba dedicar ese mismo día a Yahvé. Por otra parte en la antigüedad griega y romana se conocían los nombres de los siete planetas o satélites de la tierra, considerada centro del universo. Estos siete nombres eran de dioses y se aplicaron a los días de la semana a comienzos del s. III a. C. Saturno, día de descanso, fue llamado sábath por los rabinos judíos.


La semana cristiana surge a partir de las semanas judía y pagana. Comienza en domingo, denominado por el Vaticano II "la fiesta primordial de los cristianos"; se apoya en "una tradición apostólica que se remonta al mismo día de la resurrección de Cristo". Desde el principio, también fue el día de reunión de la comunidad cristiana para celebrar al Señor mediante la cena fraterna, la eucaristía, la reconciliación y la comunicación de bienes. Un grupo social toma conciencia y permanece si se reúne periódicamente. Así lo hicieron los cristianos en el domingo. La eucaristía es, pues, el objetivo central del domingo. (Ver. Catecismo de la Iglesia Católica, #s 1166ss).


Fuente: "Diccionario abreviado de pastoral" (extractos), Casiano Floristán y Juan José Tamayo. Edit. Verbo Divino.