ARQUIDIÓCESIS DE POPAYÁN

PLAN GLOBAL DE PASTORAL

2013-2018

INTRODUCCION

1          Ante todo debemos dar gracias a Dios que nos ha permitido vivir este año de la fe, nos ha ayudado a crecer en el conocimiento de su Palabra, nos ha hecho gustar más y más el rico alimento de los sacramentos. La luz que sigue irradiando el Concilio Vaticano II y la guía segura que ofrece el Catecismo Católico de la Iglesia, son los mejores reflectores que iluminan el devenir de los tiempos y sostienen un camino firme por donde debe transitar la Iglesia. 

2          En este año de la fe, aleccionados por tantos signos que el Señor ha puesto en el camino de la Iglesia, las sabias orientaciones dadas por el Papa Benedicto XVI y el Papa Francisco, nos animan a seguir “mar adentro”, como nos decía el Santo Papa Juan Pablo II al iniciar el tercer milenio. La Iglesia tiene muy clara la misión que Cristo le encomendó, por eso busca acelerar la plenitud del Reino de Salvación para todos, es así como este plan global de pastoral quiere señalar un derrotero en la marcha de nuestra Arquidiócesis.

3          Es necesario que todos los que formamos la Iglesia de Cristo conozcamos muy bien lo que creemos, lo que celebramos, lo que debemos vivir y lo que debemos orar. Estos cuatro aspectos de la vida cristiana son necesarios para crecer en la fe y justifican el proceso que se señala en este plan global de pastoral. Cuando haya más claridad y firmeza en la fe, que debe adquirirla todo cristiano, entonces las comunidades parroquiales serán más alegres y solidarias, más acogedoras y activas en la acogida y la ayuda a los necesitados, brillará con fuerza atrayente y cautivadora el amor de Cristo que la está animando. Los alejados que han dejado la Iglesia para unirse a otros grupos volverán a su casa, a este propósito dice Aparecida “según nuestra experiencia pastoral, muchas veces, la gente sincera que sale de nuestra Iglesia no lo hace por lo que los grupos “no católicos” creen, sino, fundamentalmente, por lo que ellos viven; no por razones doctrinales, sino vivenciales; no por motivos estrictamente dogmáticos, sino pastorales; no por problemas teológicos, sino metodológicos de nuestra Iglesia. Esperan encontrar respuestas a sus inquietudes. Buscan, no sin serios peligros, responder a algunas aspiraciones que quizás no han encontrado, como debería ser, en la Iglesia” (A 225)

4          El Plan Global de Pastoral que estamos presentando ayudará a realizar más plenamente los cuatro aspectos fundamentales que señala Aparecida  226:

a)    La experiencia religiosa. En nuestra Iglesia debemos ofrecer a todos nuestros fieles un “encuentro personal con Jesucristo”, una experiencia religiosa profunda e intensa, un anuncio kerigmático y el testimonio personal de los evangelizadores, que lleve a una conversión personal y a un cambio de vida integral.

b)    La vivencia comunitaria. Nuestros fieles buscan comunidades cristianas, en donde sean acogidos fraternalmente y se sientan valorados, visibles y eclesialmente incluidos. Es necesario que nuestros fieles se sientan realmente miembros de una comunidad eclesial y corresponsables en su desarrollo. Eso permitirá un mayor compromiso y entrega en y por la Iglesia.

c)    La formación bíblico-doctrinal. Junto con una fuerte experiencia religiosa y una destacada convivencia comunitaria, nuestros fieles necesitan profundizar el conocimiento de la Palabra de Dios y los contenidos de la fe, ya que es la única manera de madurar su experiencia religiosa. En este camino, acentuadamente vivencial y comunitario, la formación doctrinal no se experimenta como un conocimiento teórico y frío, sino como una herramienta fundamental y necesaria en el crecimiento espiritual, personal y comunitario.

d)    El compromiso misionero de toda la comunidad. Ella sale al encuentro de los alejados, se interesa por su situación, a fin de reencontrarlos con la Iglesia e invitarlos a volver a ella.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO I

LA NUEVA EVANGELIZACIÓN CON

DISCIPULOS MISIONEROS

 

5       La  Iglesia existe para evangelizar. Fue convocada y enviada por Cristo para continuar su obra salvadora (Cf Mc 16,15-16). San Pablo se cuestiona con vigor sobre esa responsabilidad: “Porque, si evangelizo, no es para mí motivo de gloria, sino que se me impone como necesidad. ¡Ay de mí, si no evangelizara!" (1Co 9,16).Por tanto, frente a un mundo descristianizado, indiferente y alejado de Dios, la evangelización se nos presenta como la tarea fundamental que tenemos que asumir como Iglesia.

6       El Concilio Vaticano II en varios de sus documentos (LG, CD, PO, PC, AA) pero sobretodo  en el Decreto Ad Gentes, sobre la acción misionera de la Iglesia, nos ha recordado la urgencia de una evangelización, que llegue a todas las gentes y que esté centrada en el anuncio del Kerigma (cf. AG 13).

7       En el año 1975, el Papa Pablo VI en su histórica exhortación Apostólica post-sinodal Evangelii Nuntiandi, sobre la Evangelización en el mundo actual, apoyado en los aportes de la asamblea de los padres sinodales, ratificaba: "Nosotros queremos confirmar una vez más que la tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia"; una tarea y misión que los cambios amplios y profundos de la sociedad actual hacen cada vez más urgentes. Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda” (cf.EN 14).

8       Desde el inicio de su pontificado, siguiendo el llamamiento de su predecesor Pablo VI, el Papa Juan Pablo II estuvo empeñado en unir las fuerzas de todos los miembros de la Iglesia para lanzarlos a la gran tarea de una nueva evangelización, «nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión». Y fue precisamente en su visita a Santo Domingo, en el año 1992, y dentro de las conmemoraciones de los 500 años de la primera evangelización, que lanzó con más fuerza el reto: «Si a partir de la Evangelii nuntiandi -decía él- se repite la expresión Nueva Evangelización, eso es solamente en el sentido de los nuevos retos que el mundo contemporáneo plantea a la misión de la Iglesia».  Afirmaba asimismo que «hay que estudiar a fondo en qué consiste esta Nueva Evangelización, ver su alcance, su contenido doctrinal e implicaciones pastorales; determinar los "métodos" más apropiados para los tiempos en que vivimos; buscar una "expresión" que la acerque más a la vida y a las necesidades de los hombres de hoy, sin que por ello pierda nada de su autenticidad y fidelidad a la doctrina de Jesús y a la tradición de la Iglesia».

9       El Papa Juan Pablo II tenía una profunda convicción del lugar primordial que toca a todos los fieles cristianos en esa tarea. Nadie puede sentirse excluido, nadie puede pensar que el apostolado es tarea exclusiva de los sacerdotes, consagrados o misioneros. El deseo de alentar a esta participación común de todos los bautizados en el apostolado de la Iglesia quedó plasmado en su Exhortación Apostólica postsinodal Christifideles laici.

10     En 1979 en Puebla y en 1992 en Santo Domingo, la Iglesia latinoamericana, en sus Asambleas Plenarias del Episcopado, recogió los planteamientos del  Papa, y puso a toda la Iglesia a cuestionarse sobre la urgencia de la Nueva Evangelización.

11     La V Conferencia del Episcopado latinoamericano y del Caribe en Aparecida, Brasil, convocada por el Papa Benedicto XVI, ratificó una vez más la opción de la Iglesia Latinoamericana, en este momento apremiante para la sociedad actual. Nuestros Obispos nos recuerdan que “el proyecto de Jesús es instaurar el Reino de su Padre. Por eso, pide a sus discípulos: “¡Proclamen que está llegando el Reino de los cielos!” (Mt 10, 7). Se trata del Reino de la vida. Porque la propuesta de Jesucristo a nuestros pueblos, el contenido fundamental de esta misión, es la oferta de una vida plena para todos” (DA 361).

12     Por lo tanto, nuestros pastores nos invitan a “asumir el compromiso de una gran misión en todo el Continente, que nos exigirá profundizar y enriquecer todas las razones y motivaciones que permitan convertir a cada creyente en un discípulo misionero. Necesitamos desarrollar la dimensión misionera de la vida en Cristo. La Iglesia necesita una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y en la tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del Continente. Necesitamos que cada comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro de irradiación de la vida en Cristo. Esperamos un nuevo Pentecostés que nos libre de la fatiga, la desilusión, la acomodación al ambiente; una venida del Espíritu que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza. Por eso, se volverá imperioso asegurar cálidos espacios de oración comunitaria que alimenten el fuego de un ardor incontenible y hagan posible un atractivo testimonio de unidad “para que el mundo crea” (Jn 17, 21)(DA 362).

13     El reto de la V Conferencia de Aparecida, es hacer de los cristianos de América latina, verdaderos discípulos-misioneros de Jesucristo, comprometidos en la construcción de auténticas comunidades evangelizadas y evangelizadoras, que luchen por instaurar el reino de la vida, y contribuyan a una transformación radical de la Iglesia y el mundo.

14     Por otra parte en el año 2012 se celebró en Roma la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema: “La  nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana” Es bien claro el mensaje de los Obispos reunidos con el Papa, cuando presenta la Nueva Evangelización como encuentro y obra del “Espíritu” al describir, a partir del momento que estamos viviendo en nuestra tierra e historia, la Nueva Evangelización como un encuentro con Jesucristo “hoy” que tiene en el Espíritu Santo –el Espíritu del Señor- su principal actor y protagonista. Al mismo tiempo, caracteriza la nueva Evangelización como la misión que brota de la contemplación. “La Iglesia es el espacio ofrecido por Cristo para este encuentro” (M, 3); ella manifiesta –sobre todo en sus celebraciones litúrgicas- que es obra de Dios; ella “hace visible en sus palabras y gestos el Evangelio” (M,3). De aquí deriva la necesidad de que las comunidades eclesiales sean acogedoras, espacios en donde todos se encuentren “como en casa”. Hay que multiplicar y hacer accesibles a los seres humanos de hoy los pozos en los cuales sean invitados a saciar su sed, a experimentar un oasis en los desiertos de la vida, a encontrarse con Jesús; conviene inspirarse en el diálogo de Jesús con la samaritana.

15     El Papa Francisco, en múltiples ocasiones nos ha invitado a  proyectar la Iglesia hacia los más alejados e indiferentes. En su Mensaje para el Domund 2013 nos ha dicho que “el anuncio del Evangelio es parte del ser discípulos de Cristo y es un compromiso constante que anima toda la vida de la Iglesia. “El impulso misionero es una señal clara de la madurez de una comunidad eclesial” (cf. VD 95). Toda comunidad es "adulta", cuando profesa la fe, la celebra con alegría en la liturgia, vive la caridad y proclama la Palabra de Dios sin descanso, saliendo del propio ambiente para llevarla también a las "periferia", especialmente a aquellas que aún no han tenido la oportunidad de conocer a Cristo.” (Francisco, Mensaje Domund 2013).

 

CAPITULO II

NUESTRA REALIDAD, RIQUEZAS Y POTENCIALIDADES

6         Son muchas las fuerzas vivas que el Señor ha suscitado en la Arquidiócesis, tales como personas muy maduras y responsables en la fe, sacerdotes consagrados al ministerio pastoral, religiosas abnegadas en su vida consagrada y misionera, grupos de laicos con diversas y ricas espiritualidades y carismas, estructuras tales como Betania, el Seminario Mayor, ochenta y siete parroquias que sirven a la comunidad. Una fe sólida y probada, no solamente antisísmica sino también que ha sido una fe purificada y probada por la dura realidad en que ha sobrevivido, en medio de dificultades económicas, políticas, de dolor por la violencia fratricida que tanta sangre ha derramado en la patria y en el Cauca. 

 

Espiritualidad Cristocéntrica

17       Desde la primera evangelización sembrada en nuestras tierras americanas por abnegados misioneros que trajeron el evangelio, los fieles se supieron identificar como discípulos de Cristo. La imagen del Crucificado y los distintos momentos de su pasión quedaron esculpidos no solo en el corazón de los fieles sino también en los templos y capillas, en el arte y en la literatura.

18       Todas las etapas y misterios de la vida de Cristo se celebran con fervor y solemnidad, pero ocupa un lugar privilegiado y alegre su nacimiento y de allí vemos que la Navidad no solamente cierra la actividad del año sino que se espera y se prepara con mucha anticipación. Pero queremos destacar la celebración pascual de Semana Santa donde se conmemora su muerte y resurrección. Se debe continuar en la ayuda a las distintas juntas, tales como la Juntas de la Semana Santa, las del Amo, del Ecce Homo, etc. Para que como miembros vivos de la Iglesia estudien y asimilen todos los contenidos de la fe y sean también misioneros que colaboran con su párroco en la tares de la nueva evangelización. “Nuestros pueblos se identifican particularmente con el Cristo sufriente, lo miran, lo besan o tocan sus pies lastimados como diciendo: Este es el “que me amó y se entregó por mí” (Gal 2, 20). Muchos de ellos golpeados, ignorados, despojados, no bajan los brazos. Con su religiosidad característica se aferran al inmenso amor que Dios les tiene y que les recuerda permanentemente su propia dignidad.

19     Desde el año 2001, la Iglesia Arquidiocesana empezó  a trabajar con el Plan de Nueva Evangelización como respuesta a los grandes vacíos que se notaban en la vida pastoral de las comunidades parroquiales, como consecuencia de la descristianización creciente, el alejamiento de la Iglesia, la proliferación de las sectas,  la ausencia de una auténtica práctica religiosa, el materialismo reinante, la pérdida de los valores cristianos y morales, una vida cristiana floja y superficial, poco testimonio de vida y débil compromiso apostólico y de cambio social.

20     La aplicación del Plan de Pastoral se fortaleció  en el año 2008, y desde esa fecha hasta hoy, se han notado importantes cambios en el compromiso cristiano de los sacerdotes, los religiosos y los fieles laicos. Gracias a Dios la Iglesia arquidiocesana, con el impulso heredado  del Concilio Vaticano II, y especialmente de los últimos documentos del Magisterio Latinoamericano, ha empezado a caminar en un proceso de evangelización en la línea de la iniciación cristiana, teniendo como punto de partida el anuncio kerigmático y orientando a los fieles hacia una vivencia más plena de la comunión y la misión.

21     Ahora, después de los primeros años de aplicación de este proceso, es necesario relanzar la tarea evangelizadora comprometiendo más decididamente a fieles y pastores, en la línea propuesta por el documento de Aparecida, el sínodo de 2012 y los demás documentos de la Iglesia universal, que nos invitan a ser los protagonistas de una Iglesia evangelizada y evangelizadora que se proyecta más allá de sus propios límites como una Iglesia verdaderamente misionera.

22     Más de setecientas pequeñas comunidades del SINE que han ido surgiendo como resultado de este proceso son el mejor testimonio de su validez. También debemos sumar grupos y movimientos que han adoptado de una u otra manera desde sus propios carismas e identidades el núcleo que mueve el proceso evangelizador.

23     El Proceso Integral de Nueva Evangelización ha sido un proceso dinámico, por etapas, sistematizado, que aplicado en las iglesias locales en un marco básico de comunión y misión ha impulsado con muy buenos resultados una pastoral de conjunto, que busca ir a todos, para darles todo, involucrándolos a todos y a todo el hombre

24     Teniendo en cuenta toda la invaluable riqueza de vida que se ha venido manifestando en nuestra Iglesia particular podemos afirmar que misión, catecumenado y pastoral son etapas que ayudan a desarrollar el proceso de evangelización. Es necesario un cambio de paradigma que amplíe el sentido y el concepto de misión ya no solo como la salida de unos pocos para evangelizar a los infieles sino como la actividad y obligación constante de todos en la Iglesia, con auténtica conciencia cristiana, saliendo a la periferia lo cual implica vivir plenamente el carácter bautismal y solo se logra desarrollando una verdadera actividad catecumenal de modo que se puedan edificar verdaderas Iglesias no solo evangelizadas sino también evangelizadoras.

25     En este contexto la experiencia desarrollada por la Arquidiócesis de Popayán desde hace varios años con la puesta en práctica del proceso de Nueva Evangelización ha suscitado  en nuestra iglesia particular y en las parroquias un estado de misión integral, con el obispo a la cabeza y la convicción de los párrocos, fruto de la puesta en práctica de las enseñanzas del Concilio y las cinco Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano.

26     Destacamos por ejemplo movimientos como la Renovación Carismática Católica que en el plano experiencial y metodológico trata de reeducar a los creyentes en el compartir del Evangelio, la lectura espiritual de la Palabra de Dios, el ejercicio comunitario de los carismas, para favorecer un nuevo lanzamiento de testimonios fuera del contexto comunitario, moviéndose en torno al binomio "Kerigma y Carisma" para que la fe no esté ya "entre líneas" sino explícita en la vida social y eclesial, en la promoción de una nueva subjetividad de la familia, en la formación de catequistas y animadores, especialmente de los jóvenes confirmados y en noviazgo, en la defensa de cuantos sufren y esperan caminos de redención humana, moral y espiritual.

27     El Movimiento de Retiros Parroquiales Juan XXIII que en sí mismo es “un movimiento de evangelización” que desde sus orígenes sale en busca de los olvidados y de los marginados de la sociedad, de los más alejados de la Iglesia y busca ser fermento y servir como plataforma de lanzamiento, trabajando hacia fuera, hacia la periferia, para anunciar el Evangelio de Jesucristo con una mística y un carisma propios, el don que el Señor les ha confiado y una espiritualidad de auténtico servicio, enmarcada en el Amor, la Entrega y el Sacrificio y expresada en la opción de vida: “Con Cristo Todo, Sin Cristo Nada”.

28     El Camino Neocatecumenal en el que se puede observar el vigor para avanzar en  pequeñas comunidades cristianas como un cuerpo orgánico, el cual, en la medida en que la fe surge entre ellos, producen carismas de madurez y requiere ministros para ayudar, servir, y hacer posible tal renovación.  La primera etapa en el Camino es el kerigma, la proclamación de la salvación, que se desarrolla mediante un diálogo existencial y directo, que se centra en el impacto del Cristianismo en la vida de las personas. Las catequesis se basan en un trípode sobre el cual se basará todo el catecumenado: Palabra-Liturgia-Comunidad.

Espiritualidad Mariana

29       Jesucristo el Hijo de Dios necesitó de la Virgen María para estar con nosotros y nosotros necesitamos de Ella para estar con El. Cristo antes de expirar en la cruz nos puso a todos bajo el cuidado maternal de María. Qué alegría poder constatar que en todos los hogares, en todas las casas, en los caminos siempre encontramos una imagen que nos recuerda su presencia protectora.  Nuestros pueblos “encuentran la ternura y el amor de Dios en el rostro de María. En ella ven reflejado el mensaje esencial del Evangelio. Nuestra Madre querida, desde el santuario de Guadalupe, hace sentir a sus hijos más pequeños que ellos están en el hueco de su manto. Ahora, desde Aparecida, los invita a echar las redes en el mundo, para sacar del anonimato a los que están sumergidos en el olvido y acercarlos a la luz de la fe. Ella, reuniendo a los hijos, integra a nuestros pueblos en torno a Jesucristo” (265)

30     El movimiento Lazos de Amor Mariano cuyos miembros a partir de una experiencia profunda de Jesucristo que lleve a una vivencia radical de los compromisos bautismales, por la consagración total a Jesús por María, buscan consumirse en ardor apostólico por la salvación de las almas con  el deseo de llegar a todos especialmente a los jóvenes por medio de una evangelización nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión.

31     Los Equipos de Nuestra Señora que como movimiento quiere ayudar a las parejas a descubrir su sacramento del matrimonio y a vivirlo plenamente. Cada equipo está compuesto por cuatro o seis parejas casadas y un Consiliario espiritual quienes deciden libremente adherirse al Movimiento respetando su espíritu y poniendo en práctica las propuestas de vida. Este movimiento, bajo la protección de Nuestra Señora, la Madre de Cristo, invita a las parejas a desarrollar una espiritualidad conyugal a través de la ayuda recíproca en el seno de una vida de equipo. Se reúnen en pequeñas comunidades para ayudarse mutuamente a cimentar los principios y a profundizar en el significado del sacramento del matrimonio, invitando permanentemente al Señor para que los acompañe en su proyecto específico de vida. Los Equipos de Nuestra Señora son también una respuesta a las necesidades de muchas parejas unidas por el sacramento del matrimonio para perseverar en su lucha por ser mejores.

32     La Asociación de las Hijas de María tuvo su origen en las apariciones de la Virgen María a santa Catalina Labouré en 1830. Es una organización eclesial y laical que, asesorada por la jerarquía, desea vivir la perfección cristiana y realizar el apostolado de la Iglesia según las necesidades urgentes en ella y en el mundo. 

Sus miembros, se proponen seguir a Jesucristo evangelizador de los pobres, manifestado en la consagración a María y traducido en la práctica de las virtudes más características y propias como son: caridad, humildad, obediencia y pureza. Es nuestra identidad. Son asesoradas por los Padres y Hermanas Vicentinas

Presencia de Religiosos, Religiosas e Institutos de Vida Consagrada

33     Se destaca  la presencia y el esfuerzo de tantas comunidades religiosas e institutos de vida apostólica que con gran compromiso ejercen desinteresadamente la acción evangelizadora en nuestra Arquidiócesis,  convirtiéndose en colaboradores  infatigables en el trabajo pastoral no solo como agentes de formación sino también como misioneros y misioneras de la caridad de Cristo vivida desde los carismas propios.

La Piedad Popular

34       La piedad popular expresada en novenas, romerías, fiestas a los santos patronos, viacrucis, procesiones, el santo rosario, los cantos, etc. es una riqueza de nuestra Iglesia Arquidiocesana y ha sido el lugar privilegiado para cultivar la fe de nuestros pueblos y vitalizar el encuentro con Cristo. Frente a ella queremos tener muy presente lo que nos dice  Aparecida: “El Santo Padre destacó la “rica y profunda religiosidad popular, en la cual aparece el alma de los pueblos latinoamericanos”, y la presentó como “el precioso tesoro de la Iglesia católica en América Latina”[1]. Invitó a promoverla y a protegerla. Esta manera de expresar la fe está presente de diversas formas en todos los sectores sociales, en una multitud que merece nuestro respeto y cariño, porque su piedad “refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer”[2]. La “religión del pueblo latinoamericano es expresión de la fe católica. Es un catolicismo popular”[3], profundamente inculturado, que contiene la dimensión más valiosa de la cultura latinoamericana.” (258).

35  En esta riqueza de la fe expresada de diversas formas en todas las parroquias tiene el párroco grandes colaboradores. Es necesario ayudarles a profundizar en la fe, a conocer mejor y sistemáticamente lo que creemos, lo que celebramos, lo que vivimos y lo que oramos, como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica.

36       Destacamos también  los Talleres de Oración y Vida  que entregan a los fieles un método práctico para aprender a orar; y orar de una manera ordenada, variada y progresiva: desde los primeros pasos hasta las profundidades de la contemplación.
En la Arquidiócesis los Talleres de Oración y Vida existen y  han enriquecido la vida de las diferentes parroquias y comunidades

 

CAPITULO III

LA ARQUIDIÓCESIS EN PROCESO DE NUEVA EVANGELIZACIÓN

¿EN QUÉ CONSISTE ESTE PROCESO?

37     El proceso de pastoral integral parte de una Evangelización kerigmática o primer anuncio que se ofrece en principio a personas de la parroquia que aunque han recibido los sacramentos no han sido evangelizados plenamente. La Nueva Evangelización comienza siempre por el Kerigma y es el marco para vivir la conversión que lleva a un encuentro personal vivo, de ojos abiertos y corazón palpitante, con el Señor resucitado.

Así el objetivo primordial de la nueva Evangelización es hacer discípulos que contagien, irradien y atraigan por el  testimonio de vida, por la testificación de palabra y por la salida misionera y el compromiso apostólico, a otras personas que son motivadas para iniciar el proceso, hasta llegar a formar pequeñas comunidades, en diversos sectores, urbanos y rurales, con ministerios propios al servicio de la vida parroquial.

38     Por lo tanto, con la Nueva Evangelización se quiere lograr que toda la Arquidiócesis de Popayán entre en estado de misión permanente para que a través de un proceso integral en tres etapas desde el Primer Anuncio (anuncio kerigmático) y un discipulado en comunión,  se proyecte en acción pastoral de presencia y servicio a  todos los hombres y mujeres y podamos llegar a ser verdaderos discípulos misioneros de Jesucristo.

Al final nos proponemos como meta lograr la organización de las Parroquias de la Arquidiócesis  como células vivas de la Iglesia y lugar privilegiado en el que la mayoría de los fieles tengan  una experiencia concreta de Cristo vivo, de comunión eclesial y de compromiso misionero.

¿CÓMO PONER EN MARCHA ESTE PROCESO?

  39     Es necesario iniciar con la convocatoria, en cada parroquia, formando un consejo de pastoral ampliado donde estén todos los responsables de los distintos ministerios, de los grupos y movimientos apostólicos y representantes de las comunidades religiosas, de los institutos de vida apostólica y los sectores parroquiales, para asumir comunitariamente la tarea pastoral con los siguientes objetivos.

1. Hacer el anuncio kerigmático central, o continuar haciéndolo  donde ya se haya iniciado,  a los alejados de la Iglesia para llevarlos a un encuentro personal con Cristo vivo, y también se hace este anuncio  a los que siempre han sido fieles.

2. Promover una profunda conversión personal y pastoral de todos los agentes y estructuras de la vida parroquial.

3. Asumir una espiritualidad de comunión como base fundamental dentro del proceso de Nueva Evangelización que nos lleve a consolidar la experiencia de las pequeñas comunidades evangelizadas y evangelizadoras.

4. Impulsar la conciencia y las acciones misioneras permanentes de todos discípulos ya evangelizados  mediante la tarea de la misión permanente.

5. Responder al llamado que el Señor nos hace a ser discípulos misioneros viviendo de manera real, afectiva y efectiva la solidaridad con todos y especialmente con los más pobres.

6. Formar los agentes pastorales, presbíteros, consagrados religiosos y religiosas y laicos que garanticen la vivencia del proceso en misión permanente.

N.B Los laicos que vienen militando en los diversos grupos y movimientos, ya mencionados antes, como son miembros avanzados de la comunidad parroquial, están todos comprometidos con este proceso parroquial, sin dejar ni descuidar sus propios movimientos y grupos donde se han formado.

 

 

METODOLOGÍA PARA LOGRAR ESTOS OBJETIVOS

40     El proceso de evangelización que es único e idéntico en todas partes y en todas las condiciones aunque no se realice del mismo modo, según las circunstancias se despliega con una dinámica particular estructurada por etapas o momentos esenciales, a saber: a) la acción misionera dirigida a los no creyentes, a otros creyentes, a los que viven en la indiferencia religiosa y a los bautizados no convertidos de toda edad; b) la acción catequética o catecumenal, de iniciación, para los que deciden crecer en la fe y para los que necesitan completar o reestructurar su iniciación; y c) la acción pastoral para los fieles ya maduros, en el seno de la comunidad cristiana (cf. Orientaciones comunes para la catequesis en Colombia 27).

41     A través de estas tres etapas de la acción misionera como primer anuncio, catecumenado o catequesis de crecimiento y compromiso misionero de los ya evangelizados la parroquia entra en un proceso de evangelización nueva. Veamos:

A.- ETAPA KERIGMÁTICA O PRIMER ANUNCIO

42     Cuando se trata del proceso evangelizador en su etapa de acción misionera, las acciones propias del Ministerio de la Palabra son la convocatoria y llamada a la fe. Esto es lo que, de inmediato se desprende del mandato misionero de Jesús y se lleva a cabo mediante el primer anuncio, cuyo propósito es suscitar la respuesta inicial a Jesucristo y la voluntad de caminar en su seguimiento. Sobre este cimiento se construirá después todo el edificio de la vida cristiana y en consecuencia todo el proceso de educación y maduración en la fe (cf. Orientaciones comunes para la catequesis en Colombia 27 y 29).

43     El primer anuncio tiene la función de anunciar el Evangelio y llamar a la conversión, o bien, despertar y suscitar la fe y la conversión. En el lenguaje actual, esta función equivale a la expresión bíblica Kerigma, que pertenece al lenguaje técnico de los biblistas, pastoralistas y teólogos y significa “pregón”, “proclamación”, o “anuncio”. En el Nuevo Testamento el Kerigma aparece con el sentido particular del pregón típico cristiano que es el anuncio explícito del Evangelio de Jesucristo. Por eso, la expresión primer anuncio tiene siempre como complemento el Evangelio de Jesucristo con lo que se entiende de modo más adecuado su naturaleza y sus intencionalidades (cf. Orientaciones comunes para la catequesis en Colombia 30)

 

Una  de las metodologías para la aplicación de esta etapa es la siguiente:

1º  CONVOCATORIA

Motivar para la Nueva Evangelización, por el contagio personal, el testimonio de los ya evangelizados, la motivación del Párroco.

2º JORNADA MISIONERA

Momento especial para descubrir que se puede conocer a Jesús, motivando por qué la Iglesia está empeñada en este proceso de Nueva Evangelización

3º CASA DE REUNIÓN

Lugar propicio para preparar el encuentro con Cristo vivo, logrando que los fieles lleguen a una verdadera actitud de conversión al Señor.

4º RETIRO DE EVANGELIZACIÓN

Este retiro es fundamental pone las bases de un proceso y conduce a Renovar las promesas y compromisos derivados de los Sacramentos del  Bautismo y Confirmación y comprometerse a seguir creciendo en la Fe.

B.- KOINONIA, ETAPA CATECUMENAL O CATEQUESIS DE CRECIMIENTO. (PERMANECER Y PERSEVERAR)

44     Se trata de la segunda etapa, o de acción catequética o catecumenal. Es una etapa esencial en el proceso de formación de los discípulos. Sin ella, sin una adecuada iniciación cristiana no habría discípulos misioneros de Jesucristo tal como lo reconoce el catecismo de la Iglesia Católica cuando dice: “desde los tiempos apostólicos, para llegar a ser cristiano se sigue un camino y una iniciación” (cf. CEC1229). El Magisterio de la Iglesia pide, para hoy, una recuperación de los procesos catecumenales que caracterizaron la práctica iniciatoria de la Iglesia en los primeros siglos. La tarea de la segunda etapa de la evangelización es la iniciación cristiana integral en orden a una operante y explícita profesión de fe (cf. Orientaciones comunes para la catequesis en Colombia 27b y 44).

Una de las metodologías es la siguiente:

1º PROCESO DE KOINONÍA

Con todos los que han vivido la primera etapa, se continúa el Proceso de Integración de la Comunidad en lo que se llama permanecer y perseverar.

2º RETIRO DE KOINONÍA

Este retiro fortalece la fe inicial y conduce al gusto de crecer en comunidad. Tiene su centro en la Eucaristía hace  que todos los que han vivido el Proceso, empiecen a vivir la experiencia de pequeña comunidad.

VIDA EN PEQUEÑA COMUNIDAD

Con unos elementos propios de la reunión que se deben realizar todos bien precisos

-Oración de alabanza

-Catequesis

-Edificación Espiritual

-Solidaridad Social

-Oración de Petición, unos por otros

 

C -INTEGRACIÓN EN LA VIDA PARROQUIAL  Y COMPROMISO MISIONERO O ACCION PASTORAL DE PRESENCIA Y SERVICIO

45     La tercera etapa corresponde propiamente a la acción pastoral orientada a los fieles cristianos ya maduros en el seno de la comunidad cristiana. Esta etapa se dirige a los cristianos ya iniciados en los elementos básicos que necesitan alimentar y madurar constantemente su fe a lo largo de toda la vida. Es posterior al kerigma su educación básica y la supone. Como etapa de educación permanente en la fe, tiene el carácter de ser el alimento constante que todo organismo adulto necesita para vivir. No solo se dirige a cada cristiano para acompañarlo en el camino hacia la santidad sino también a toda la comunidad cristiana como tal para que vaya madurando tanto en su vida interna de amor a Dios como en el amor fraterno así como en su apertura al mundo como comunidad misionera (cf. Orientaciones comunes para la catequesis en Colombia 27c y 52-54).

Una vez vivido el Kerigma y la etapa de Permanecer y Perseverar mediante la renovación de los sacramentos del bautismo, confirmación, reconciliación y eucaristía participan de los ministerios que tenga organizados la parroquia como servicio y compromiso concreto, por ejemplo pueden pertenecer al ministerio de Evangelización, de Catequesis, de Rehabilitación y enfermos, Escuelita de la fe, jóvenes etc.

Los que han pertenecido a un grupo, v.gr grupo de oración, Retiros Juan XXIII etc y han aprovechado todo el proceso de formación, vuelven a su grupo muy enriquecidos y más comprometidos con la Iglesia y con su comunidad parroquial, así se ve que el proceso no aniquila grupos sino que los enriquece.

Regresan a su grupo participando de los ministerios que tenga organizados la parroquia como servicio y compromiso concreto, por ejemplo  pueden pertenecer al Ministerio de Evangelización, de Catequesis, de Rehabilitación, Escuelita de la Fe,  Jóvenes, etc.

También puede suceder que quienes hayan vivido esta experiencia aspiren a ingresar al Diaconado Permanente, al Seminario, a la vida Consagrada, o intensificar su vida de seguimiento al Señor en la Pequeña Comunidad viviendo vida nueva y edificación espiritual.

 

CAPITULO IV

LA PARROQUIA RENOVADA

 46                El Documento de Aparecida reconoce los esfuerzos de renovación pastoral en las parroquias, favoreciendo un encuentro con Cristo vivo, mediante diversos métodos de nueva evangelización, transformándose en comunidad de comunidades evangelizadas y misioneras. Se constata, en algunos lugares, un florecimiento de comunidades eclesiales de base, según el criterio de las precedentes Conferencias Generales, en comunión con los Obispos y fieles al Magisterio de la Iglesia. Se valora la presencia y el crecimiento de los movimientos eclesiales y nuevas comunidades que difunden su riqueza carismática, educativa y evangelizadora. Se ha tomado conciencia de la importancia de la Pastoral Familiar, de la Infancia y Juvenil (cf. DA 99e).

47     La parroquia es una concreta comunidad de fieles cristianos, constituida establemente en el ámbito de una Iglesia particular, y cuya cura pastoral es confiada a un párroco como pastor propio, bajo la autoridad del Obispo diocesano. El vínculo intrínseco con la comunidad diocesana y con su Obispo, en comunión jerárquica con el Sucesor de Pedro, asegura a la comunidad parroquial la pertenencia a la Iglesia universal. (cf. Congregación para el Clero: Instrucción El Presbítero, pastor y guía de la comunidad parroquial).

48     “La Parroquia es la Institución normal y primaria de la cura de almas, el lugar de cumplimiento directo y completo de la misión, la “casa común”, la primera comunidad eclesial, la última localización de Iglesia, la primera y más inmediata visibilidad de Iglesia para los fieles, el primer órgano de acción pastoral y social, la primera sede de la catequesis” (Juan Pablo II, octubre de 1984).

El Párroco

49     El párroco es el centro y motor, el corazón y el alma de toda la vida parroquial. Sobre sus hombros recae el deber de colaborar con el Obispo y con los otros presbíteros de la diócesis para que los fieles, participando en la comunidad parroquial, se sientan también miembros de la diócesis y de la Iglesia universal. La creciente movilidad de la sociedad actual hace necesario que la parroquia no se cierre en sí misma y sepa acoger a los fieles de otras parroquias que la frecuentan, y también evite mirar con desconfianza que algunos parroquianos participen en la vida de otras parroquias, iglesias rectorales, o capellanías.

50     En el párroco recae especialmente el deber de promover con celo, sostener y seguir con particular cuidado las vocaciones sacerdotales. El ejemplo personal, al mostrar la propia identidad, también visiblemente, al vivir consecuentemente con ella, junto con la atención de las confesiones individuales y de la dirección espiritual de los jóvenes, así como de la catequesis sobre el sacerdocio ordenado, harán que sea una realidad la irrenunciable pastoral vocacional. “Ha sido siempre un deber particular del ministerio sacerdotal arrojar la semilla de una vida totalmente consagrada a Dios y suscitar el amor por la virginidad”. También resulta significativo el encargo, de promocionar la función propia de los fieles laicos en la misión de la Iglesia, es decir, la función de impulsar y perfeccionar el orden de las realidades temporales con el espíritu evangélico, dando testimonio de Cristo, particularmente en el ejercicio de las tareas seculares (cf. Congregación para el Clero: Instrucción El Presbítero, pastor y guía de la comunidad parroquial).

51     Como nos lo recuerda el documento de Aparecida, se trata de  emprender una valiente acción renovadora de las Parroquias a fin de que sean de verdad “espacios de la iniciación cristiana, de la educación y celebración de la fe, abiertas a la diversidad de carismas, servicios y ministerios, organizadas de modo comunitario y responsable, integradoras de movimientos de apostolado ya existentes, atentas a la diversidad cultural de sus habitantes, abiertas a los proyectos pastorales y supraparroquiales y a las realidades circundantes” (DA 170)

 

CAPITULO V

ESTRATEGIAS DE RENOVACION

52     Reformular las actuales estructuras parroquiales, desde la propia renovación del párroco, para que nuestras parroquias sean de verdad “una red de comunidades y grupos, capaces de articularse logrando que sus miembros se sientan y sean realmente discípulos y misioneros de Jesucristo en comunión”. (DA 172)

Se requiere que los distintos consejos parroquiales, especialmente el Consejo de Pastoral, secunde y apoye el plan parroquial

53     Que todas las Parroquias de la Arquidiócesis se orienten hacia la “convocatoria y  formación de los laicos misioneros” (cf DA 174), de tal manera que todas ellas marchen acordes en la ejecución del plan arquidiocesano de Nueva Evangelización, y ninguna se sienta como rueda suelta o trabajando aisladamente en detrimento de la vida cristiana de los fieles. Los vicarios Episcopales de zona tienen aquí especial relieve para animar y fortalecer.

54     Que el espíritu de la nueva Evangelización y el anuncio de la Palabra  iluminen toda la acción pastoral de la Parroquia, de tal manera que ella sea “espacio donde se recibe y acoge la Palabra, se celebra y se expresa en la adoración del Cuerpo de Cristo, y, se convierte en  la fuente dinámica del discipulado misionero” (cf. DA 172).

55     Que la Parroquia sea casa común donde todos deben estar, y los movimientos o grupos apostólicos, sean opciones donde libremente los laicos pueden participar, sin olvidar que se participa primero en la vida y misión de la Parroquia y en ella se recibe la evangelización fundamental. De igual modo, las comunidades religiosas y los institutos de vida apostólica profundamente arraigados en la labor pastoral de la parroquia se constituyen en aliados invaluables del párroco en el compromiso del anuncio del Evangelio en el terreno concreto de la parroquia en donde encuentran mejor el campo de acción para la aplicación y vivencia de los propios carismas.

56     Que el párroco, los demás sacerdotes y los religiosos, sean de verdad animadores y protagonistas activos del proceso de nueva evangelización, haciendo seguimiento continuo, formación y acompañamiento en cada una de las etapas para garantizar el mejor desarrollo del mismo. Los párrocos inspirados en el Santo Cura de Ars se deben destacar por su constancia y ejemplo de servicio de la comunidad y su especial unción en la celebración de los Sacramentos y de manera privilegiada el Sacramento del perdón.

CAPITULO VI

        PRIORIDADES

57       Tres Valores no negociables

Se reafirma en este plan global de pastoral que son principios firmes y nunca negociables los que siempre ha sostenido la Iglesia porque están inscritos en la naturaleza misma y son comunes a toda la humanidad. Son:

Ø  Protección de la vida en todas sus fases, desde el primer momento de su concepción hasta su muerte natural.

Ø  Reconocimiento y promoción de la estructura natural de la familia, como una unión entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio, y su defensa ante los intentos de hacer que sea jurídicamente equivalente a formas radicalmente diferentes de unión que en realidad la dañan y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter particular y su papel social insustituible;

Ø  La protección del derecho de los padres a educar a sus hijos. La acción de la Iglesia en su promoción no es de carácter confesional, sino que se dirige a todas las personas, independientemente de su afiliación religiosa.

59       Programas privilegiados

-  la formación inicial y permanente de los seminaristas, religiosos, presbíteros y diáconos permanentes

No hay duda que la formación inicial y permanente de los discípulos misioneros, constituye una de las estrategias principales en nuestro Plan de Nueva Evangelización.

60       Como nos dice el documento de Aparecida, “La vocación y el compromiso de ser hoy discípulos y misioneros de Jesucristo en América Latina y El Caribe, requieren una clara y decidida opción por la formación de los miembros de nuestras comunidades, en bien de todos los bautizados, cualquiera sea la función que desarrollen en la Iglesia. Miramos a Jesús, el Maestro que formó personalmente a sus apóstoles y discípulos. Cristo nos da el método: “Vengan y vean” (Jn 1, 39), “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6). Con Él podemos desarrollar las potencialidades que están en las personas y formar discípulos misioneros…”(DA 276).

 

61       Esta formación debe ser un proceso vivencial que podemos definir como encuentro con la persona del Señor Jesús, ante todo como encuentro pascual con el resucitado…una experiencia que estamos llamados a realizar en la celebración de la Eucaristía, en la escucha de la Palabra, en la oración contemplativa.

62       de los seminaristas

El Seminario Mayor dedicado a la formación de los discípulos y misioneros de Cristo, a quienes el Señor llama a servir en la Iglesia en el sacerdocio,  seguirá ocupando un puesto primordial en nuestra Arquidiócesis..

63       Pero esa formación inicial debe arrancar desde la misma familia, y el ambiente donde se desarrolla su vida previa al ingreso al Seminario. Por eso, Como nos dice Aparecida, si queremos tener pastores según el corazón de Dios, debemos hacer una pastoral vocacional renovada, con un buen acompañamiento de los pastores, y como fruto de un verdadero proceso de nueva evangelización, que invite a los jóvenes al seguimiento del maestro.

64       Bajo la dirección de la Comisión de Vocaciones, se buscará impulsar en todas las parroquias el Comité o ministerio vocacional, en el que los fieles asuman su responsabilidad de ser los animadores de la pastoral Vocacional en la Parroquia, y demuestren de diversas maneras su apoyo por el Seminario y por la formación de los futuros pastores.

65       En la formación de los seminaristas, el Seminario Mayor Arquidiocesano seguirá intensificando sus esfuerzos para que su proyecto formativo esté centrado en el encuentro vivo con Jesucristo Buen Pastor, por lo que “…es fundamental que, durante los años de formación, los seminaristas sean auténticos discípulos, llegando a realizar un verdadero encuentro personal con Jesucristo en la oración con la Palabra, para que establezcan con Él relaciones de amistad y amor, asegurando un auténtico proceso de iniciación espiritual, iniciando intensamente desde el Período Propedéutico…”(DA319). 

66       del clero: presbíteros y diáconos

Sobre los presbíteros y diáconos, encabezados por el Obispo, recae la gran responsabilidad de evangelizar, pastorear, santificar y dirigir a toda la comunidad diocesana. Tiene que ser los primeros sujetos de esta conversión pastoral. 

67       Es por eso que una estrategia fundamental para lograr las metas propuestas en nuestra Plan Arquidiocesano, es que desde la Comisión Arquidiocesana de Pastoral Sacerdotal se impulsen y coordinen iniciativas para que los sacerdotes de la Arquidiócesis “…vivan su ministerio con fidelidad y sean modelo para los demás, que saquen tiempo para su formación permanente, que cultiven una vida espiritual que estimula a los demás presbíteros, centrada en la escucha de la Palabra de Dios y en la celebración diaria de la Eucaristía” (DA191) y sean de verdad presbíteros-discípulos, que tengan una experiencia profunda de Dios, presbíteros-misioneros que busquen a los más alejados, y presbíteros- servidores de la vida, que estén atentos a las necesidades de los más pobres.

68       En cuanto al Diaconado Permanente, restaurado por la Iglesia después del Concilio Vaticano II, seguirá teniendo gran impulso en la vida de la Arquidiócesis. Ya se ven los frutos del trabajo pastoral de los que han sido llamados a este ministerio, en el servicio de la Palabra, de la caridad y de la liturgia. 

69       De los religiosos

No hay duda de toda la importancia que después del Concilio ha adquirido la vida religiosa como una realidad eclesial fundamental en el crecimiento y proyección de la Iglesia. Por eso es tan importante “despertar de nuevo la conciencia del discipulado misionero en quienes han consagrado su vida al Señor y a sus hermanos en las distintas comunidades, tanto femeninas como masculinas (DA 216-224), a quienes llama “discípulos misioneros de Jesús testigo del Padre” (Cf Conferencia Episcopal Colombiana 2.008, La Iglesia en Colombia, 150)

            70       Formación inicial y permanente de los fieles laicos y laicas

Son los laicos quienes constituyen el núcleo fundamental de la Iglesia pues son la mayoría en el pueblo de Dios, la Iglesia tiene cifrada en ellos su esperanza, para que haciendo realidad su bautismo, cumplan la misión de Cristo en el mundo, y por su misión propia y específica recibida en el Bautismo, trasformen  las realidades terrenas con la fuerza del Evangelio, para construir la nueva civilización del amor.

71       Por eso, se debe estructurar y organizar la formación de los laicos en todas las parroquias y adaptar los salones parroquiales, así como El Centro de Pastoral en la Curia diocesana, que sirva de sede y punto de referencia de todas las comisiones de apoyo a la pastoral.

72       los docentes:

Ya que en sus manos está la educación de la niñez y la juventud, y su formación tiene que ser prioritaria, para que responda a los requerimientos y urgencias de la Iglesia y de la misma sociedad, se requiere un programa especial dentro de la pastoral Universitaria y profesional.

73       Como nos lo han recordado nuestros Obispos en su Mensaje pastoral, “no puede dejar de preocuparnos el tema de la educación en Colombia…Es verdad que hemos mejorado en cobertura y profesionalización, pero debemos esforzarnos por lograr una calidad integral de la misma…para que llegue a ser una verdadera formación de las personas en valores auténticamente humanos y espirituales”.

74       Los Párrocos, como pastores de su comunidad, vean en sus escuelas y colegios los lugares privilegiados de su preocupación pastoral y sean como “los capellanes” en estas instituciones, para cumplir adecuadamente con su tarea de educación en los valores cristianos y de formación y promoción 

75         La familia

“La familia es uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos y caribeños, y es patrimonio de la humanidad entera…   (DA 432). Por eso creemos que también en nuestra Iglesia Arquidiocesana, la familia debe ser una prioridad del trabajo pastoral y hacia ella debemos orientar los más grandes esfuerzos de nuestra tarea evangelizadora.

 76      Los niños y los jóvenes

“La niñez, hoy en día, debe ser destinataria de una acción prioritaria de la Iglesia…, tanto por las posibilidades que ofrece, como por la vulnerabilidad a la que se encuentra expuesta. Los niños son don y signo de la presencia de Dios en nuestro mundo por su capacidad de aceptar con sencillez el mensaje evangélico” (DA 436). “Los jóvenes y adolescentes constituyen la gran mayoría de la población de América Latina y de El Caribe. Representan un enorme potencial para el presente y futuro de la Iglesia y de nuestros pueblos, como discípulos y misioneros del Señor Jesús. Los jóvenes son sensibles a descubrir su vocación a ser amigos y discípulos de Cristo.” (DA 443). 

77       Conscientes de que los niños y los jóvenes constituyen también un desafío permanente para la acción pastoral arquidiocesana, asumimos como tarea prioritaria, involucrar a los niños y a los jóvenes en un proceso permanente de nueva evangelización, que los ayude a convertirse en los discípulos misioneros que la Iglesia necesita.

78       Y en este sentido procuraremos que todas las parroquias, a medida que vayan implementando el proceso de la nueva evangelización y configurando bien el ministerio de catequesis, puedan establecer la “escuela de la fé” como espacio propicio para que los niños puedan iniciar su crecimiento en la fe, pero además puedan promover otras experiencias de acompañamiento a los niños y a los jóvenes como la infancia misionera, grupos de monaguillos, grupos juveniles y misioneros etc.

CAPITULO VII

LAS COMISIONES DE APOYO PARA LA EJECUCIÓN DEL PLAN

 

79     El trabajo pastoral, corresponde primero que todo a los párrocos con sus equipos parroquiales, y por eso, es necesario que la primera responsabilidad en la puesta en marcha de este Plan, sea asumida por cada párroco con sus laicos en la Parroquia.

80     El Plan Arquidiocesano de Pastoral, que tiene como objetivo principal, la formación de auténticos discípulos-misioneros entre todos quienes conforman la familia arquidiocesana, supone que ningún estamento debe excusarse de entrar decididamente, con todas sus fuerzas, en ese proceso constante de renovación misionera, que lleve incluso a abandonar estructuras y puntos de vista caducos, que no favorecen la renovación personal y de la Iglesia.

81     Por eso la primera conversión se tiene que dar en los pastores, para que estén dispuestos a hacer un verdadero cambio en su vida y en sus actitudes pastorales “…a favor de la instauración del Reino de vida la vida” (DA 366), en medio de las comunidades parroquiales. “…Obispos, presbíteros, diáconos permanentes, consagrados y consagradas, laicos y laicas, estamos llamados a asumir una actitud de permanente conversión pastoral, que implica escuchar con atención y discernir “lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias” (Ap 2, 29) a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta” (DA 366).

82     Sin embargo, para ayudar al trabajo pastoral de los párrocos, y fortalecer los vínculos de comunión con la Iglesia Arquidiocesana, se organizan las Comisiones Arquidiocesanas de apoyo pastoral que buscarán promover programas y acciones concretas para impulsar y hacer más efectivo el Plan de Pastoral en todas las comunidades parroquiales

83     COMISION  DE ANIMACIÓN DEL PROCESO DE NUEVA EVANGELIZACION

         Objetivo general:

Impulsar en toda la Arquidiócesis la programación, acompañamiento y evaluación del proceso de Nueva Evangelización, buscando que se adecúen algunas estructuras y se provean los recursos hacia este fin.

Metas

1ª      Coordinar la animación y buena marcha del proceso mediante la unificación de criterios en la ejecución de las diferentes etapas.

2ª Cuidar que ninguno se margine, que no se queden algunos grupos y movimientos existentes sin recibir y vivir lo esencial de este proceso

3ª Velar por la formación continua de sacerdotes religiosos, religiosas y laicos para la       unificación de criterios en torno al proceso, mediante la organización de talleres e institutos en colaboración y coordinación con la Red Nacional de Nueva Evangelización.

4ª      Programar y organizar los encuentros Vicariales y Arquidiocesanos de pequeñas comunidades, con la participación de las diferentes zonas pastorales vinculando a todos los movimientos y grupos apostólicos de las Parroquias.

84           COMISIÓN PARA LA ANIMACIÓN BÍBLICA DE LA PASTORAL

Objetivo general

Impulsar, acompañar y difundir el proceso de conocimiento y vivencia de la Palabra de Dios en las pequeñas comunidades, grupos apostólicos y en el Seminario y Parroquias de la Arquidiócesis como medio y respuesta a las exigencias de la Nueva Evangelización, para que la comunidad encuentre en ella su inspiración y sustento en la tarea evangelizadora.

Metas

1ª        Aplicar el Sínodo de los obispos sobre la Palabra para que los fieles estén atentos  a hacer vida las enseñanzas del apóstol y a aplicar todas las orientaciones y líneas de acción pastoral surgidas de esta importante asamblea sinodal  y de la exhortación papal. (Verbum Dei)

2ª        Fortalecer la celebración del mes  y la semana bíblica, como tiempo privilegiado de acercamiento, conocimiento y reflexión de la Palabra.

3ª        Promover la formación de líderes y animadores de la Palabra de Dios a nivel arquidiocesano y parroquial

4ª        Propiciar el fortalecimiento de la Escuela Bíblica del Seminario Mayor y ayudar en la creación de nuevas escuelas en las Parroquias y en las Vicarías.

5ª        Incentivar la lectura orante de la Palabra de Dios, difundiendo en las Parroquias,  pequeñas comunidades, grupos y movimientos, el conocimiento y vivencia de la Lectio Divina como método de oración.

              6ª        Promover y favorecer la difusión de la Biblia en los hogares de todos los fieles.

7ª        Motivar la creación de una verdadera pastoral Bíblica, entendida como una animación bíblica de la Pastoral. (DA 248).

85           COMISIÓN DE PASTORAL LITÚRGICA

Objetivo general

Lograr que todos los fieles laicos y de manera especial los que están viviendo el proceso de la Nueva Evangelización,  actualicen su encuentro personal  con Cristo en cada celebración litúrgica, y de manera  especial en la celebración del  Domingo, preparándola tanto externa  como  internamente, para que al vivir esta experiencia de encuentro con el Señor y con los hermanos, se comprometan a ser discípulos misioneros.

Metas

1ª-Motivar la organización y capacitación de los Comités o Ministerios Parroquiales de Liturgia, como instrumentos de animación y coordinación de la vida litúrgica en las comunidades.

2ª Cuidar y estimular el recto ordenamiento de la liturgia velando porque en toda la Arquidiócesis, se cumplan las normas y orientaciones dadas por la misma Iglesia y haya unidad de criterios.

2-Impulsar iniciativas y publicaciones que mantengan el entusiasmo por la auténtica vivencia de la renovación litúrgica.

Formar lectores, animadores del canto, ministros extraordinario de la comunión etc..

COMISIÓN DE PASTORAL SOCIAL Y CARITATIVA

86     Objetivo general

Fortalecer en todas las parroquias la pastoral social, como vocación y tarea propia del verdadero discípulo, que debe crecer en la solidaridad social, la promoción integral de la persona y el conocimiento de la doctrina social de la Iglesia, para fortalecer su vivencia cristiana en el proceso de la Nueva Evangelización viviéndola virtud teologal de la caridad.

Metas

1ª.Impulsar en todas las parroquias la creación, fortalecimiento y seguimiento de los COPPAS         o  el ministerio de acción social y su coordinación a nivel arquidiocesano, vicarial y de Provincia Eclesiástica, especialmente con aquellos laicos que ya están en la tercera etapa del proceso.

2ª.Procurar la adecuada formación de los agentes de pastoral, sacerdotes, religiosos y laicos en el conocimiento de la doctrina social de la Iglesia.

3ª.Propiciar mediante diferentes iniciativas, el fortalecimiento de los procesos de promoción humana integral, más que del mero asistencialismo.

4ª.Impulsar y coordinar la Campaña de Comunicación cristiana de Bienes en toda la Arquidiócesis, y otras iniciativas, jornadas y compañas de compromiso y solidaridad social

5ª.Favorecer e impulsar programas de prevención, proyección social y atención a la población más desprotegida en coordinación con el Secretariado Nacional de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal

87   COMISIÓN DE PASTORAL VOCACIONAL

         Objetivo general

Promover y acompañar entre los jóvenes de la Arquidiócesis, hombres y mujeres, un proceso de discernimiento y maduración de su opción vocacional a la vida sacerdotal o religiosa, involucrando a las familias y a las parroquias, y haciendo responsable del trabajo vocacional a todos los fieles cristianos, especialmente a los que están vinculados al proceso de la Nueva Evangelización.

Metas

1ª.-Comprometer de manera decidida e integral a todos los sacerdotes, en esta estrategia prioritaria de nuestro Plan de Pastoral, como es el trabajo fervoroso y generoso por la promoción vocacional de discípulos misioneros.

 

2ª.-Impulsar la  celebración de la Semana Vocacional Arquidiocesana como tiempo privilegiado de trabajo por las vocaciones y motivar campañas de oración constante por las vocaciones sacerdotales  y  religiosas;  dando  mucha importancia a la celebración del jueves vocacional, sacerdotal y Eucarístico

 

3ª.-Organizar o  fortalecer en cada Parroquia el respectivo Comité Parroquial de Pastoral Vocacional, que unido al trabajo de la comisión arquidiocesana, se comprometan de manera decidida en el apoyo y acompañamiento de la pastoral vocacional.

 

4ª.-Organizar con los niños y jóvenes ambientes apropiados para el discernimiento, que los estimulen y acompañen en su inquietud vocacional, organizando y creando el Seminario Ambiental en cada parroquial

 

N.B – El servicio del Club Serra  debe estar vinculado a esta Comisión.  Es un grupo apostólico formado por hombres y mujeres seglares, reconocido y estimulado por sumos pontífices, que sigue los derroteros del Club Serra Internacional actuante en varios países.  Tiene el propósito fundamental de apoyar a los sacerdotes y a las personas consagradas, y a quienes aspiran a estos ministerios, mediante la oración constante, y también con manifestaciones personales que denoten aprecio, como visitas, atenciones sencillas y pequeñas ayudas económicas.

 

88   COMISIÓN DE PASTORAL SACERDOTAL

Objetivo general

Impulsar y coordinar iniciativas para que los sacerdotes de la Arquidiócesis crezcan en un espíritu sacerdotal que los anime  para su formación permanente, ayude, estimule y acelere el proceso de la Nueva evangelización en las Parroquias, “…vivan su ministerio con fidelidad y sean modelo para los demás, saquen tiempo para su formación permanente, cultiven una vida espiritual que estimule a los demás presbíteros, centrada en la escucha de la Palabra de Dios y en la celebración diaria de la Eucaristía” (DA191) y sean de verdad presbíteros-discípulos, que tengan una experiencia profunda de Dios, presbíteros-misioneros que busquen a los más alejados, y presbíteros- servidores de la vida, que estén atentos a las necesidades de los más pobres. Todos seguirán como guía segura “El Directorio para el ministerio y la vida de los Presbíteros”

Metas

1a     .Programar y organizar los cursos de formación permanente teológico-pastoral para el Clero.

2a     .Programar y organizar los encuentros de integración y formación por años de ordenación sacerdotal

3a     Motivar y organizar la celebración de los ejercicios espirituales de todo el Clero y por Vicarías.

4a     Organizar y motivar celebraciones especiales con motivo del Buen Pastor, Cristo Sacerdote y otras celebraciones religiosas, y encuentros especiales de integración y descanso.

5a     Organizar de manera especial la atención a los sacerdotes jóvenes y a los enfermos, y aquellos que viven situaciones particulares especiales.

6ª El Seminario Mayor continuará coordinando el programa de formación Permanente de los Neo – Presbíteros.

 

89     COMISIÓN DE PASTORAL PARA EL DIACONADO PERMANENTE

Objetivo General

Procurar que se divulgue y motive suficientemente en las comunidades parroquiales la grandeza de este ministerio, procurando que se de a los candidatos al diaconado “una adecuada formación humana, espiritual, doctrinal y pastoral con programas adecuados,  de tal manera que los candidatos conozcan bien su naturaleza propia que evite crear expectativas diferentes, y por el contario, se decidan con gozo a ser discípulos de Jesús servidor. ( Cf DA 207,208)

Metas

1a     Conformar un grupo de candidatos al Diaconado Permanente, seleccionados de entre los presentados por los párrocos u otras personas idóneas y teniendo en cuenta los criterios señalados en los documentos expedidos por la Iglesia y referentes al Diaconado.

2a     Organizar la formación sistemática de los candidatos al Diaconado Permanente con base en las directivas dadas por el Directorio para el Ministerio y la Vida de los Diáconos Permanentes y las Normas Básicas para la formación de los Diáconos Permanentes y el  Directorio para el Diaconado Permanente en Colombia y las Normas dadas por la Arquidiócesis.

3a    Ubicar a los Diáconos Permanentes en un trabajo parroquial o diocesano concreto, con nombramiento del Señor Arzobispo de acuerdo a sus carismas y a las necesidades pastorales de la Arquidiócesis.

4a.Organizar el acompañamiento y formación permanente a los Diáconos, a los estudiantes de la escuela diaconal a la esposa y su familia”, que les ayude verdaderamente a “ejercer con fruto su ministerio en los campos de la evangelización, de la vida de las comunidades, de la liturgia y de la acción social, especialmente con los más necesitados, dando testimonio, así, de Cristo servidor al lado de los enfermos, de los que sufren, de los migrantes y refugiados, de los excluidos y de las víctimas de la violencia y encarcelados”.(DA 207).

 

90   COMISIÓN PASTORAL DE LA VIDA CONSAGRADA

         Objetivo general

Prestar un servicio de asistencia, acompañamiento y cuidado a la vida consagrada en sí misma y en relación con cada una de las comunidades parroquiales de la Arquidiócesis, para una mayor crecimiento en su vida espiritual, en su formación permanente y en su compromiso por la nueva evangelización.

Metas

1ª.     Fomentar el encuentro fraterno entre las comunidades religiosas de la Arquidiócesis  y crecer en espiritualidad e integración.

2ª.     Impulsar el espíritu de la reconciliación y del perdón personal y comunitario para crecer en conversión.

3ª      Facilitar un acercamiento a la riqueza del Documento de Aparecida entre las comunidades religiosas a fin de tomar conciencia de nuestra responsabilidad como discípulos y misioneros.

4ª.     Fomentar el conocimiento de cada uno de los carismas mediante la visita y la formación en cada comunidad.

5ª.     Favorecer espacios de esparcimiento, integración y espiritualidad mediante encuentros y celebraciones especiales abiertas a todas las comunidades religiosas.

6ª.     Propiciar entre los religiosos el sentido de pertenencia a la iglesia mediante la participación activa y responsable en las diferentes actividades parroquiales y arquidiocesanas.

91   COMISIÓN DE PASTORAL FAMILIAR

         Objetivo general

Animar, impulsar y coordinar, desde la Comisión Arquidiocesana de Familia, iniciativas que promuevan familias evangelizadas y evangelizadoras y defienda políticas y leyes a favor de la vida, el matrimonio y la familia (cf. DA 437 b, d).

Metas

1ª      Impulsar la formación permanente a los miembros de la Comisión Arquidiocesana y a los integrantes de los ministerios de familia en las parroquias.

2° Asesorar en la creación y fortalecimiento  en todas las parroquias del ministerio de Familia que impulse una verdadera pastoral de atención integral a la Familia

3ª      Capacitar adecuadamente a los agentes de los programas de formación, atención y acompañamiento para la paternidad y maternidad responsables.

4ª      Implementar el servicio de consultoría, consejería y asesoría matrimonial y familiar desde la Comisión Arquidiocesana y hacerlo extensivo a las parroquias.

5ª      Motivar, organizar y  apoyar la celebración del mes arquidiocesano de la familia en cada una de las parroquias de la Arquidiócesis.

92   COMISIÓN DE PASTORAL JUVENIL

            Objetivo general

Promover, fortalecer e impulsar el trabajo de pastoral juvenil en cada una de las Parroquias, para que los niños, adolescentes y jóvenes de nuestra Arquidiócesis, a partir de un renovado encuentro personal con Jesucristo, e involucrados en un proceso permanente de nueva evangelización, se conviertan en apóstoles y misioneros del nuevo milenio.

Metas

1ª      Proveer los recursos humanos,  materiales, de estructura y económicos necesarios para el buen funcionamiento de la Pastoral Juvenil a nivel arquidiocesano y parroquial.

2ª      Sensibilizar y estimular a los párrocos para que se comprometan en un trabajo progresivo  a favor de los jóvenes.

3ª                  Presentar a Jesucristo de forma atractiva y motivante apoyados en la Escritura y los documentos de la Iglesia de manera que los jóvenes lo descubran como amigo, camino, verdad y vida.

 

4ª.     Buscar nuevas formas de celebración de la fe, de una manera especial la Eucaristía, recuperando una significativa simbología y haciéndola más atractiva y participativa para los jóvenes.

 

5ª      Ofrecer un programa de formación para los jóvenes, aprovechando el buen número de los que hacen su Primera Comunión y Confirmación y fomentar el surgimiento de los grupos juveniles cristianos orientándolos hacia   objetivos   concretos   y   acompañándolos   en   el   proceso   de crecimiento de su fe.

6.      Vincular de una manera especial a los jóvenes en el proceso de la nueva evangelización y estimular en las parroquias la conformación del Ministerio de Juventud

7ª      Trabajar en estrecha coordinación con la Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis a fin de que los jóvenes puedan descubrir el sacerdocio ministerial y la vida religiosa, como opciones concretas de seguimiento a Jesucristo en el servicio a los hermanos.

 

 93    COMISION DE PASTORAL CATEQUÉTICA

Objetivo general

Ofrecer apoyo, acompañamiento, capacitación y formación a todos los catequistas de las Parroquias, para que en cada parroquia existan los catequistas necesarios que acompañen el crecimiento de la fé en los fieles.

Metas

1ª      Impulsar en todas las parroquias la ESPAC como espacio formativo complementario al proceso de la Nueva Evangelización, apoyar y fortalecer a las que ya vienen funcionando.

2ª      Procurar un buen seguimiento a los estudiantes de la ESPAC, programar adecuadamente las graduaciones, y velar porque los graduados participen activamente en la catequesis parroquial.

3ª      Apoyar la organización del Ministerio de Catequesis parroquial con las Escuelas de la Fe y la Catequesis Básica de adultos, dentro del proceso de la Nueva Evangelización

4ª      Velar para que se mantenga la unidad de criterios en la catequesis pre- sacramental y se actualicen los manuales

 

94     COMISION DE PASTORAL UNIVERSITARIA – DOCENTES  Y PROFESIONALES CATOLICOS

         Objetivo general:

Ofrecer acompañamiento, formación y  proyección social a los universitarios, docentes y profesionales  y garantizar espacios en las Parroquias, para que los jóvenes, docentes y profesionales  que se forman y trabajan en los centros de estudio superiores, encuentren un rostro atrayente de Cristo y se decidan a seguirlo con entusiasmo de auténticos discípulos y misioneros suyos. Participando en la construcción de un mundo más justo y solidario

Metas con los universitarios

1ª      Crear un grupo de líderes universitarios católicos de las diferentes universidades del Cauca, que coordinen y promuevan iniciativas para animar la pastoral universitaria en la Arquidiócesis.

2ª      Convocar y preparar actividades entre los jóvenes universitarios que los lleve a sentirse también ellos llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo.

3ª      Realizar encuentros periódicos con jóvenes universitarios de integración, formación y reflexión para el discipulado y la misión,  contando con el apoyo de los párrocos.

Metas con los docentes

1ª      Gestionar con la Secretaria de educación cursos  de capacitación y talleres con maestros.

2ª      Programar cursos de capacitación y talleres con maestros de la ERE en cada una de las Vicarías, para trabajar sobre currículo, programas y cartillas de los grados o a 11.

2ª      Ofrecer apoyo y capacitación a los sacerdotes para que cumplan bien su trabajo pastoral como capellanes naturales de los establecimientos educativos pertenecientes a su Parroquia y especialmente en los concerniente a la vigilancia de la clase de religión.

3ª      Brindar orientación y expedir los certificados de idoneidad a todos aquellos docentes que cumplan los requisitos señaladas por la autoridad eclesiástica.

4ª      Mantener contactos y coordinar programas  con CONACED y representar a la Arquidiócesis ante los entes departamentales y municipales encargados de orientar la educación estatal y con los establecimientos privados y especialmente los católicos, para un correcto desarrollo de la tarea educativa.

Metas con los Profesionales

1a     Organizar con un grupo de profesionales católicos programas especiales para incidir en el campo político.

2a     Propiciar la vinculación con la Red Nacional de Profesionales católicos

 

95     COMISION DE PASTORAL MISIONERA

Objetivo general

Impulsar en todas las Parroquias el espíritu misionero, para que entre todos los fieles se suscite cada día más, el gozo y el compromiso por la misión, como tarea permanente y prioritaria de los discípulos misioneros en la iglesia,

Metas

1ª      MMotivar la creación y el fortalecimiento de la Infancia y la Juventud Misioneras y las escuelas de la Fé en todas las parroquias y brindar apoyo para su formación y seguimiento.

2ª      Apoyar las diferentes formas de animación misionera especialmente entre los niños, los jóvenes, las familias, los seminaristas, y los enfermos, para que en cada uno de ellos se haga más efectivo el compromiso por la Misión.

3ª      Celebrar el mes de las misiones como espacio propicio para impulsar el espíritu misionero en todos los fieles de la Arquidiócesis, incluyendo el compromiso con la misión Ad Gentes y creando conciencia sobre la urgencia de ser una Iglesia en estado de misión permanente.

4ª      Estimular la formación misionera de los sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos, mediante el aprovechamiento del curso virtual de formación misionera impulsado por las OMP de Colombia.

5ª      Motivar y organizar la jornada mundial y la colecta misionera despertando en todas las parroquias el sentido de solidaridad y corresponsabilidad con todas las Iglesias del mundo.

96     COMISION DE PASTORAL DE ETNIAS

Objetivo general

Acompañar, impulsar y animar el trabajo pastoral en las etnias indígena, afrocaucana y mestiza en las parroquias de la Arquidiócesis, para que, en el contexto de la Nueva Evangelización y de acuerdo a sus realidades socio culturales y religiosas, se vaya consolidando una Iglesia con corazón y rostro multiétnico, en comunión con toda la Iglesia universal.

Metas

1ª      Promover especialmente el proceso de la Nueva Evangelización desde el conocimiento y la valoración de las culturas afro e indígena, para lograr la encarnación del Evangelio en las diversas culturas.

2ª      Fortalecer el rescate de los valores étnicos, la recuperación de la identidad cultural y la reivindicación de las propias tradiciones de los pueblos indígenas y afrocaucanos.

3ª      Favorecer en las Arquidiócesis, desde la realidad de los afrodescendientes e indígenas, procesos de reconciliación y respeto de la diversidad cultural para lograr la reconstrucción del tejido social y sanar las heridas del pasado.

4ª      Mantener cauces de comunicación y diálogo con las autoridades indígenas y las comunidades afrocaucanas con miras a asegurar el mayor respeto y cooperación en el conocimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia, estando abiertos al Espíritu y a los signos de los tiempos.

 

97     COMISION PASTORAL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL Y PUBLICACIONES

Objetivo general

Lograr que en la Arquidiócesis y en cada una de sus Parroquias, y especialmente por parte de los agentes de pastoral, se utilicen adecuadamente los medios de comunicación social, como instrumento eficaz en la acción evangelizadora de la Iglesia

Metas

1ª      Fortalecer, motivar y acompañar desde la Comisión,  el trabajo de la Arquidiócesis y de las parroquias en este campo de acción evangelizadora.

2ª      Organizar cada año, al menos un curso-taller de formación en Medios de Comunicación para capacitar animadores y agentes parroquiales.

3ª      Coordinar desde la Comisión Arquidiocesana, la participación  de la Iglesia en los diferentes medios, especialmente en los tiempos fuertes de la liturgia y acontecimientos especiales de Iglesia, y propiciar la producción de material catequístico para los mismos.

4ª      Impulsar la página Web, el Boletín Semanal, el periódico “Iglesia Hoy”, y demás publicaciones de la Arquidiócesis como instrumentos muy valiosos de proyección pastoral.

 

Conclusión

A la Virgen María, Nuestra Señora de la Asunción, estrella de la evangelización y patrona de nuestra arquidiócesis, le imploramos devotamente su protección. Con su ayuda y confiadamente “seguimos lanzando las redes” en el nombre del Señor.

 

Popayán, 24 de noviembre de 2013,

Solemnidad de Cristo Rey y en la clausura del año de la fe.

Iván Antonio MARIN LOPEZ

Arzobispo de Popayán

 

 

 


[1] DI 1

[2] EN 48

[3] DP 444