Bautismo

Antes de pedir el Bautismo para su hijo debe tener en cuenta:
Los padres tienen la obligación de hacer que los hijos sean bautizados en las primeras semanas. Cuanto antes después del nacimiento e incluso antes de él, acudan al párroco para pedir el sacramento para su hijo y prepararse debidamente. (CIC 867)S

  • Sólo los papás tienen el derecho de llevarlos a bautizar.
  • En caso de los adultos manifestar su deseo de bautizarse y asistir a catequesis de preparación.
  • Presentar el acta de nacimiento o registro civil en el despacho parroquial
  • Realizar el Cursillo pre-bautismal los padres y los padrinos.
  • Realizar el Sacramento en comunidad parroquial y evitar pedir celebraciones “particulares”

A continuación, presentamos una CATEQUESIS PRE-BAUTISMAL, que le puede servir a padres y padrinos como preparación para el Bautismo de sus hijos.
Tomado de: Juventud y Familia Misionera | Fuente: Catholic.net

Es el sacramento que nos inicia en la vida cristiana. Nos hace Hijos de Dios y miembros de la Iglesia.

Cuando los niños nacen, inmediatamente los papás le ponen un nombre, pues saben que es muy importante llamarlo de alguna manera para poderlos registrar y para que sean “alguien en especial”, con nombre y apellido, para que sean ciudadanos del país en que nacieron. Lo que hace que tengan derechos y obligaciones.

Sin embargo, no sucede lo mismo con el Bautismo, a veces no le damos la importancia que tiene o estamos confundidos porque escuchamos diferentes opiniones y nos olvidamos de que la Biblia nos dice: “El que crea y se bautice se salvará”. (Mc. 16, 16)

Como todos sabemos, los hombres nacemos con el “pecado original” que cometieron nuestros primeros padres, Adán y Eva.

Como Dios nos ama mucho y sabía que mientras estuviésemos en pecado, no podríamos vivir en amistad con Él, nos envió a su Hijo Jesucristo, quien se hizo hombre como nosotros para salvarnos y hacer posible la vida de amor con Dios.

Para ello Cristo, murió en la cruz y resucitó. De esa manera venció al pecado e hizo posible que nosotros podamos morir al pecado y nacer de nuevo a la vida de Dios. Todo ello, gracias al Bautismo.

Todos nacemos separados de Dios, es decir, “muertos a la vida de Dios” por el pecado original y nacemos a la vida de Dios, a la vida espiritual, al recibir el Bautismo.

El Bautismo, como todos los otros sacramentos fue instituido por Cristo. Él le dio el mandato a los apóstoles de “ir y bautizar” a todas las creaturas.

Por el Bautismo, Dios nos da el DON, el regalo, de ser hijos de Él, dándonos su mismo Espíritu, para que habite en nosotros. A partir de ese momento Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, la Santísima Trinidad, habitarán en el bautizado.

La materia que se utiliza en el Bautismo es el agua natural.

La forma son las palabras que dice el ministro: “Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”, las cuales deben pronunciarse al mismo tiempo que corre el agua.

El ministro normalmente es el sacerdote. En caso de necesidad, es decir, cuando un niño o un adulto se encuentra en peligro de muerte y no es posible que el sacerdote esté presente, lo puede administrar cualquier persona, siempre y cuando tenga la intención de hacerlo y use la materia y la forma correspondiente. Y hay que notificar a la parroquia para que quede registrado y, en caso de que viva, para que pueda recibir la ceremonia del Bautismo solemne.

Cuando no se sabe si la persona que se va a bautizar está viva o muerta, antes de decir la forma se añaden las siguientes palabras: ”Sí estás vivo, yo te bautizo ………… “.

El sujeto es toda persona que no haya sido bautizada:

Adultos: se necesita tener la intención de recibir el Bautismo, que tengan fe, y que estén arrepentidos de sus pecados

Niños: los padres tienen la obligación de bautizar a sus hijos lo antes posible después de su nacimiento. Es derecho de los hijos el recibir de sus padres todos los dones y valores para su desarrollo humano y cristiano, el Bautismo es el don más preciado que tienen los padres, “el don de la vida de gracia”. Así como se les registra para que obtengan sus derechos, se les debe hacer hijos de Dios, hacerlos partícipes de la fe de sus padres, que es lo más importante, haciéndolos cristianos.

Padrinos: son aquellos que presentan en la Iglesia al bautizado, contestan en su nombre y asumen la responsabilidad de la educación cristiana del bautizado si faltan sus padres. Se requiere de un padrino y una madrina en caso de los niños. En el caso de un adulto debe de ser uno solo, que debe de vigilar que lleve una vida cristiana después de ser bautizado. Ser padrinos no implica asumir responsabilidades materiales.

Requisitos para ser padrinos: Ser bautizado y tener la intención de asumir las responsabilidades, tener uso de razón, haber cumplido 16 años, estar confirmado, haber hecho su Primera Comunión y llevar una vida de fe. Los padrinos han de ser solteros o casados por la Iglesia. No pueden vivir en unión libre, ya que deben de ser modelos de vida cristiana para los ahijados.

Esta Catequesis tiene como finalidad darnos a conocer los símbolos y ritos del bautismo.

El rito del Bautismo
El bautismo afecta a toda la persona con un cambio importante debido a la acción de Dios. Estos cambios no se perciben materialmente, pero sí suceden. Es algo similar a cuando un ciego recupera la vista. Por fuera no se ve cambio alguno y sin embargo por dentro el cambio es total en la persona.

Simbología.
Hay muchos símbolos que se usan en el bautismo para que los hombres podamos imaginarnos con algo que vemos, lo que está sucediendo por dentro y que no podemos ver:

1) El Rito del Bautismo se inicia en la puerta de la Iglesia
El rito sacramental se inicia en el atrio de la Iglesia y se camina hacia dentro de la misma, significando el paso de la muerte a la vida, del pecado a la gracia, del mundo al cielo. Por el Bautismo entramos a pertenecer a la gran familia de los hijos de Dios que es la Iglesia.

2) Los exorcismos.
a) Renuncia a Satanás. En voz alta el bautizado, o los padrinos en su lugar, renuncian a Satanás, a sus pompas y a sus obras. El renunciar a las pompas del demonio, significa renunciar al ambiente mundano y materialista que reina en el mundo. El renunciar a las obras del demonio, significa renunciar al pecado y a todas las situaciones que nos apartan de Dios, y ponen a satanás en el centro (brujería, magia, supersticiones etc.)

b) Señal de la cruz
El sacerdote hace la señal de la cruz en la frente y el pecho del bautizado, significando que en sus pensamientos y sentimientos, Jesús vence al demonio. Los padres y padrinos también lo signan

3) Unción con óleo y Crisma
La unción se hace con un óleo especial bendecido en la misa Crismal por el Obispo llamado óleo de los Catecúmenos. El significado de esta unción es que el nuevo cristiano comparte con Cristo una triple misión como profeta, rey y sacerdote, los cuales eran ungidos antiguamente.
En la antigüedad, también untaban de aceite a los luchadores para que su cuerpo estuviera flexible y escurridizo. En el bautismo se hace la unción con aceite también con este significado, dándole al bautizado un carácter de luchador triunfador contra el demonio, infundiéndole valor en la lucha y seguridad en el éxito.
También se hace la unción con el Santo Crisma, óleo consagrado por el Obispo y que significa que el nuevo cristiano es CONSAGRADO como hijo de Dios y hecho cristiano, es decir, TESTIGO de Cristo.

4) El agua.
Siempre se ha relacionado al agua con la purificación, ya que vemos sus efectos en el baño diario: El agua tiene el poder de limpiar, sanar, purificar.
En la Biblia, el agua tiene dos significados: En algunos casos es devastadora (El Diluvio Universal) y en otros es vivificante (La Creación). En el bautismo, el agua es devastadora para el pecado y vivificante para el espíritu.

6) La luz o el Cirio.
El cirio tiene dos significados: Es Cristo como luz que iluminará la vida del bautizado y es señal de que el bautizado tiene la misión de ser luz del mundo.

7) El Credo o profesión de Fe:
El rezo del Credo, es símbolo del compromiso de fe y de identidad con la Iglesia que adquiere el bautizado.

8) El rezo del Padre Nuestro.
Con esta oración el bautizado manifiesta que se ha convertido en hijo de Dios.

Los efectos del Bautismo.
El bautismo es un gran regalo que Dios nos ha dejado para ayudarnos a llegar a la salvación eterna. Aunque aparentemente todo sigue igual por fuera, los cambios que el bautismo realiza en nosotros son los siguientes:

1) Nos hace hijos de Dios. Con el bautismo recibimos una vida nueva, la vida de gracia que nos hace participar de la vida divina. Es una filiación real y no una adopción, pues la vida de Dios estará dentro de nosotros.

2) Nos hace miembros de la Iglesia. Al recibir el bautismo, entramos a formar parte de una familia; la familia formada por todos los hijos de Dios, que es la Iglesia. El bautismo nos abre la puerta para poder recibir todos los demás sacramentos.

3) Nos perdona todos los pecados. A diferencia del bautismo de Juan, el bautismo instituido por Jesús sí perdona los pecados del que los recibe, incluyendo al pecado original. Es algo gratuito que no pide reparación alguna.

4) Nos perdona todas las penas merecidas. Al recibir el bautismo se borran definitivamente nuestros pecados y las penas que por ellos merecíamos. Esto significa que si una persona muere acabando de recibir el bautismo, no irá al purgatorio, pues no necesita purificación alguna.

La confesión en cambio, solamente borra el pecado, pero no el deber de purificación, que lo podemos cumplir en la tierra con sacrificios, penitencias y buenas obras, o en el purgatorio después de nuestra muerte.

5) Nos infunde las virtudes teologales. En el bautismo, Dios nos hace tres regalos: Son la Fe, la Esperanza y la Caridad. Las recibimos como semillas y es deber nuestro el hacerlas crecer para que lleguen a su máximo desarrollo dentro de nosotros.

Los deberes que adquieren los padrinos de Bautizo. No es tan sólo convertirse en compadres. Ser padrino o madrina de un bautizado obliga a un deber de testimonio y de catequesis.

El testimonio consiste en vivir con alegría y coherencia su vida cristiana siendo modelo imprescindible para el ahijado, sobre todo en los momentos difíciles de su vida.

La catequesis consiste en enseñar al ahijado, junto con los papás, a rezar y a conocer y vivir las verdades fundamentales de la fe y de la persona humana. (Cfr. Código de Derecho Canónico 874)

Ciertamente que en la Iglesia volvemos a tomar conciencia, cada vez más viva, de la importancia que tiene el Bautismo. Estamos volviendo con ello a la más pura tradición cristiana, heredada de los mismos Apóstoles.

El momento culminante de nuestra vida no es precisamente aquel en que vimos la luz primera ni lo será el momento último, sino que es el momento en que cayó sobre nuestra cabeza el agua bautismal. Porque nacimos para ser hijos de Dios, nuevo nacimiento que nos da el Bautismo; y morimos para entrar de lleno en la gloria de Dios, coronamiento de la vida que el Bautismo nos dio.

Luis, el santo rey de Francia, cada vez que le nacía uno de sus muchos hijos, sentía verdadera impaciencia por llevar inmediatamente a la iglesia al recién nacido. Apenas regresaban a casa con la criatura ya bautizada, le estampaba el beso más ardiente, mientras le decía con profunda fe:

– Antes eras sólo hijo mío. ¡Ahora eres hijo de Dios! Toda la vida divina que llevamos dentro arranca del Bautismo como el agua de la fuente. Ser bautizados es nuestro mayor timbre de gloria. Era también ésta la fe de una señora que molestó más de una vez al párroco, cuando aún no existían las fotocopiadoras: – Padre, ¿me presta el libro de los Bautismos? – Mire, aquí traigo a esta amiga que tiene una caligrafía excelente y dibuja muy bien. Mi hijo va a hacer la Primera Comunión, y quiero hacerle el mayor regalo

Y el regalo que aquella mujer de fe hacía a sus hijos e hijas en su Primera Comunión era una copia preciosa del acta bautismal, en pergamino y enmarcada en un cuadro de lujo.

Tenía toda la razón, puesto que el Bautismo ha realizado en nosotros cosas verdaderamente grandes. auténticas maravillas, como las realizadas en María la Virgen.

Al querer hablar del Bautismo nos metemos siempre en la alta teología que contiene. Hacemos bien, porque nunca profundizaremos bastante en la riqueza doctrinal del Sacramento que es la puerta de todos los demás.

Pero hay una manera muy efectiva de ver el Bautismo para descubrir todos sus tesoros: es el considerar los signos de que va acompañada su celebración.

Esos signos encierran y a la vez manifiestan todo lo que Jesucristo, los Apóstoles y la Iglesia nos han enseñado siempre sobre la grandeza que nos distingue a los bautizados, de las obligaciones sagradas y de los privilegios que nos ha echado encima.

¿Queremos saber entonces lo que es un bautizado? Nos basta recorrer las ceremonias que se han desarrollado en su celebración para darnos cuenta de su grandeza. Ese signar con la cruz al bautizando, el leerle la Palabra de Dios, el cubrirle la cabecita con un velito blanco, el entregarle el cirio prendido…, todo, en fin, tiene unos significados profundos y divinos. Y le le signa con la Cruz, porque toda la gracia de la redención de Cristo se ha volcado sobre su alma.Se le proclama la Palabra, porque ha sido engendrado a la vida de la fe.

Se le exorciza, porque el demonio, causante e instigador del pecado, ya no tiene que hacer nada allí.

Se le dicta hacer promesas y recitar el Credo, porque va a ser testimonio de Cristo y un valiente proclamador de la fe.

Se le sumerge en el agua, que le limpia de todo pecado y le infunde la vida del Resucitado, haciéndole una nueva creación. Se le unge con el sagrado crisma, porque se ha convertido en otro Cristo, en miembro viviente de Cristo Jesús.

Se le viste de blanco, signo de la inocencia que se lleva en su alma.

Recoge una vela encendida, porque ha sido alumbrado con la luz de Cristo y sale a iluminar al mundo.

Reza, y todos rezan con él y por él la oración del Padrenuestro, enseñada por Jesús, porque ese recién bautizado, sin que él se dé cuenta, es ya un hijo de Dios.

Se bendice a sus papás, porque la Iglesia les agradece, en el nombre del mismo Dios, ese nuevo hijo o hija que han traído como un ciudadano más del Reino y de la Gloria.

Todo esto es patrimonio cristiano, nacido, conservado y desarrollado por la Iglesia, desde los Apóstoles hasta nuestros días a través de mucho siglos. Todo nos dice lo grande que es el don de Dios. Todo nos ense-ña lo grandes que Dios nos ha hecho.

Esto ha llevado a la Iglesia en nuestros días a intensificar la preparación para recibir el Bautismo. Los fieles, gracias a Dios, vamos tomando conciencia de lo que es y debe significar el Bautismo en nuestras familias. Lo que es una gracia de Dios extraordinaria y causa de legítimo orgullo, es también un compromiso serio que adquirimos con la Iglesia y con el mismo Jesucristo.

Naturalmente, que si todo esto es cierto y tenemos fe, el Bautismo se mira entonces, y es considerado siempre después como el acontecimiento cumbre de la vida. Nos esperarán tal vez otros días grandes, pero como el del Bautismo, ninguno. ¿Por qué no se podría celebrar su aniversario como la fecha también más jubilosa?….