6. Son muchas las fuerzas vivas que el Señor ha suscitado en la Arquidiócesis, tales como personas muy maduras y responsables en la fe, sacerdotes consagrados al ministerio pastoral, religiosas abnegadas en su vida consagrada y misionera, grupos de laicos con diversas y ricas espiritualidades y carismas, estructuras tales como Betania, el Seminario Mayor, ochenta y siete parroquias que sirven a la comunidad. Una fe sólida y probada, no solamente antisísmica sino también que ha sido una fe purificada y probada por la dura realidad en que ha sobrevivido, en medio de dificultades económicas, políticas, de dolor por la violencia fratricida que tanta sangre ha derramado en la patria y en el Cauca.
Espiritualidad Cristocéntrica
17. Desde la primera evangelización sembrada en nuestras tierras americanas por abnegados misioneros que trajeron el evangelio, los fieles se supieron identificar como discípulos de Cristo. La imagen del Crucificado y los distintos momentos de su pasión quedaron esculpidos no solo en el corazón de los fieles sino también en los templos y capillas, en el arte y en la literatura.
18. Todas las etapas y misterios de la vida de Cristo se celebran con fervor y solemnidad, pero ocupa un lugar privilegiado y alegre su nacimiento y de allí vemos que la Navidad no solamente cierra la actividad del año sino que se espera y se prepara con mucha anticipación. Pero queremos destacar la celebración pascual de Semana Santa donde se conmemora su muerte y resurrección. Se debe continuar en la ayuda a las distintas juntas, tales como la Juntas de la Semana Santa, las del Amo, del Ecce Homo, etc. Para que como miembros vivos de la Iglesia estudien y asimilen todos los contenidos de la fe y sean también misioneros que colaboran con su párroco en la tares de la nueva evangelización. “Nuestros pueblos se identifican particularmente con el Cristo sufriente, lo miran, lo besan o tocan sus pies lastimados como diciendo: Este es el “que me amó y se entregó por mí” (Gal 2, 20). Muchos de ellos golpeados, ignorados, despojados, no bajan los brazos. Con su religiosidad característica se aferran al inmenso amor que Dios les tiene y que les recuerda permanentemente su propia dignidad.
19. Desde el año 2001, la Iglesia Arquidiocesana empezó a trabajar con el Plan de Nueva Evangelización como respuesta a los grandes vacíos que se notaban en la vida pastoral de las comunidades parroquiales, como consecuencia de la descristianización creciente, el alejamiento de la Iglesia, la proliferación de las sectas, la ausencia de una auténtica práctica religiosa, el materialismo reinante, la pérdida de los valores cristianos y morales, una vida cristiana floja y superficial, poco testimonio de vida y débil compromiso apostólico y de cambio social.
20. La aplicación del Plan de Pastoral se fortaleció en el año 2008, y desde esa fecha hasta hoy, se han notado importantes cambios en el compromiso cristiano de los sacerdotes, los religiosos y los fieles laicos. Gracias a Dios la Iglesia arquidiocesana, con el impulso heredado del Concilio Vaticano II, y especialmente de los últimos documentos del Magisterio Latinoamericano, ha empezado a caminar en un proceso de evangelización en la línea de la iniciación cristiana, teniendo como punto de partida el anuncio kerigmático y orientando a los fieles hacia una vivencia más plena de la comunión y la misión.
21. Ahora, después de los primeros años de aplicación de este proceso, es necesario relanzar la tarea evangelizadora comprometiendo más decididamente a fieles y pastores, en la línea propuesta por el documento de Aparecida, el sínodo de 2012 y los demás documentos de la Iglesia universal, que nos invitan a ser los protagonistas de una Iglesia evangelizada y evangelizadora que se proyecta más allá de sus propios límites como una Iglesia verdaderamente misionera.
22. Más de setecientas pequeñas comunidades del SINE que han ido surgiendo como resultado de este proceso son el mejor testimonio de su validez. También debemos sumar grupos y movimientos que han adoptado de una u otra manera desde sus propios carismas e identidades el núcleo que mueve el proceso evangelizador.
23. El Proceso Integral de Nueva Evangelización ha sido un proceso dinámico, por etapas, sistematizado, que aplicado en las iglesias locales en un marco básico de comunión y misión ha impulsado con muy buenos resultados una pastoral de conjunto, que busca ir a todos, para darles todo, involucrándolos a todos y a todo el hombre
24. Teniendo en cuenta toda la invaluable riqueza de vida que se ha venido manifestando en nuestra Iglesia particular podemos afirmar que misión, catecumenado y pastoral son etapas que ayudan a desarrollar el proceso de evangelización. Es necesario un cambio de paradigma que amplíe el sentido y el concepto de misión ya no solo como la salida de unos pocos para evangelizar a los infieles sino como la actividad y obligación constante de todos en la Iglesia, con auténtica conciencia cristiana, saliendo a la periferia lo cual implica vivir plenamente el carácter bautismal y solo se logra desarrollando una verdadera actividad catecumenal de modo que se puedan edificar verdaderas Iglesias no solo evangelizadas sino también evangelizadoras.
25. En este contexto la experiencia desarrollada por la Arquidiócesis de Popayán desde hace varios años con la puesta en práctica del proceso de Nueva Evangelización ha suscitado en nuestra iglesia particular y en las parroquias un estado de misión integral, con el obispo a la cabeza y la convicción de los párrocos, fruto de la puesta en práctica de las enseñanzas del Concilio y las cinco Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano.
26. Destacamos por ejemplo movimientos como la Renovación Carismática Católica que en el plano experiencial y metodológico trata de reeducar a los creyentes en el compartir del Evangelio, la lectura espiritual de la Palabra de Dios, el ejercicio comunitario de los carismas, para favorecer un nuevo lanzamiento de testimonios fuera del contexto comunitario, moviéndose en torno al binomio “Kerigma y Carisma” para que la fe no esté ya “entre líneas” sino explícita en la vida social y eclesial, en la promoción de una nueva subjetividad de la familia, en la formación de catequistas y animadores, especialmente de los jóvenes confirmados y en noviazgo, en la defensa de cuantos sufren y esperan caminos de redención humana, moral y espiritual.
27. El Movimiento de Retiros Parroquiales Juan XXIII que en sí mismo es “un movimiento de evangelización” que desde sus orígenes sale en busca de los olvidados y de los marginados de la sociedad, de los más alejados de la Iglesia y busca ser fermento y servir como plataforma de lanzamiento, trabajando hacia fuera, hacia la periferia, para anunciar el Evangelio de Jesucristo con una mística y un carisma propios, el don que el Señor les ha confiado y una espiritualidad de auténtico servicio, enmarcada en el Amor, la Entrega y el Sacrificio y expresada en la opción de vida: “Con Cristo Todo, Sin Cristo Nada”.
28. El Camino Neocatecumenal en el que se puede observar el vigor para avanzar en pequeñas comunidades cristianas como un cuerpo orgánico, el cual, en la medida en que la fe surge entre ellos, producen carismas de madurez y requiere ministros para ayudar, servir, y hacer posible tal renovación. La primera etapa en el Camino es el kerigma, la proclamación de la salvación, que se desarrolla mediante un diálogo existencial y directo, que se centra en el impacto del Cristianismo en la vida de las personas. Las catequesis se basan en un trípode sobre el cual se basará todo el catecumenado: Palabra-Liturgia-Comunidad.
Espiritualidad Mariana
29. Jesucristo el Hijo de Dios necesitó de la Virgen María para estar con nosotros y nosotros necesitamos de Ella para estar con El. Cristo antes de expirar en la cruz nos puso a todos bajo el cuidado maternal de María. Qué alegría poder constatar que en todos los hogares, en todas las casas, en los caminos siempre encontramos una imagen que nos recuerda su presencia protectora. Nuestros pueblos “encuentran la ternura y el amor de Dios en el rostro de María. En ella ven reflejado el mensaje esencial del Evangelio. Nuestra Madre querida, desde el santuario de Guadalupe, hace sentir a sus hijos más pequeños que ellos están en el hueco de su manto. Ahora, desde Aparecida, los invita a echar las redes en el mundo, para sacar del anonimato a los que están sumergidos en el olvido y acercarlos a la luz de la fe. Ella, reuniendo a los hijos, integra a nuestros pueblos en torno a Jesucristo” (265)
30. El movimiento Lazos de Amor Mariano cuyos miembros a partir de una experiencia profunda de Jesucristo que lleve a una vivencia radical de los compromisos bautismales, por la consagración total a Jesús por María, buscan consumirse en ardor apostólico por la salvación de las almas con el deseo de llegar a todos especialmente a los jóvenes por medio de una evangelización nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión.
31. Los Equipos de Nuestra Señora que como movimiento quiere ayudar a las parejas a descubrir su sacramento del matrimonio y a vivirlo plenamente. Cada equipo está compuesto por cuatro o seis parejas casadas y un Consiliario espiritual quienes deciden libremente adherirse al Movimiento respetando su espíritu y poniendo en práctica las propuestas de vida. Este movimiento, bajo la protección de Nuestra Señora, la Madre de Cristo, invita a las parejas a desarrollar una espiritualidad conyugal a través de la ayuda recíproca en el seno de una vida de equipo. Se reúnen en pequeñas comunidades para ayudarse mutuamente a cimentar los principios y a profundizar en el significado del sacramento del matrimonio, invitando permanentemente al Señor para que los acompañe en su proyecto específico de vida. Los Equipos de Nuestra Señora son también una respuesta a las necesidades de muchas parejas unidas por el sacramento del matrimonio para perseverar en su lucha por ser mejores.
32. La Asociación de las Hijas de María tuvo su origen en las apariciones de la Virgen María a santa Catalina Labouré en 1830. Es una organización eclesial y laical que, asesorada por la jerarquía, desea vivir la perfección cristiana y realizar el apostolado de la Iglesia según las necesidades urgentes en ella y en el mundo.

Sus miembros, se proponen seguir a Jesucristo evangelizador de los pobres, manifestado en la consagración a María y traducido en la práctica de las virtudes más características y propias como son: caridad, humildad, obediencia y pureza. Es nuestra identidad. Son asesoradas por los Padres y Hermanas Vicentinas
Presencia de Religiosos, Religiosas e Institutos de Vida Consagrada
33. Se destaca la presencia y el esfuerzo de tantas comunidades religiosas e institutos de vida apostólica que con gran compromiso ejercen desinteresadamente la acción evangelizadora en nuestra Arquidiócesis, convirtiéndose en colaboradores infatigables en el trabajo pastoral no solo como agentes de formación sino también como misioneros y misioneras de la caridad de Cristo vivida desde los carismas propios.
La Piedad Popular
34. La piedad popular expresada en novenas, romerías, fiestas a los santos patronos, viacrucis, procesiones, el santo rosario, los cantos, etc. es una riqueza de nuestra Iglesia Arquidiocesana y ha sido el lugar privilegiado para cultivar la fe de nuestros pueblos y vitalizar el encuentro con Cristo. Frente a ella queremos tener muy presente lo que nos dice Aparecida: “El Santo Padre destacó la “rica y profunda religiosidad popular, en la cual aparece el alma de los pueblos latinoamericanos”, y la presentó como “el precioso tesoro de la Iglesia católica en América Latina”[1]. Invitó a promoverla y a protegerla. Esta manera de expresar la fe está presente de diversas formas en todos los sectores sociales, en una multitud que merece nuestro respeto y cariño, porque su piedad “refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer”[2]. La “religión del pueblo latinoamericano es expresión de la fe católica. Es un catolicismo popular”[3], profundamente inculturado, que contiene la dimensión más valiosa de la cultura latinoamericana.” (258).
35 En esta riqueza de la fe expresada de diversas formas en todas las parroquias tiene el párroco grandes colaboradores. Es necesario ayudarles a profundizar en la fe, a conocer mejor y sistemáticamente lo que creemos, lo que celebramos, lo que vivimos y lo que oramos, como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica.
36. Destacamos también los Talleres de Oración y Vida que entregan a los fieles un método práctico para aprender a orar; y orar de una manera ordenada, variada y progresiva: desde los primeros pasos hasta las profundidades de la contemplación.
En la Arquidiócesis los Talleres de Oración y Vida existen y han enriquecido la vida de las diferentes parroquias y comunidades