Camino de Evangelización de la Arquidiócesis de Popayán

CEAP - Camino de Evangelización de la Arquidiócesis de Popayán

2019 -2025

CEAP

Camino de Evangelización de la Arquidiócesis de Popayán

Jesús es nuestro Camino

[Emaús: Lc 24, 12 – 35]

 La Iglesia arquidiocesana de Popayán es Pueblo de Dios en Camino, Cristo ha caminado en cada una de nuestras parroquias, y nosotros queremos caminar con Él en una nueva fase del proceso de evangelización.

El episodio de los discípulos de Emaús, relatado por el evangelista Lucas, nos presenta a Jesús resucitado anunciando la Buena Nueva. Puede ser también un modelo de Nueva Evangelización (Santo Domingo nn. 14 – 26).

Jesús sale al encuentro de la humanidad que camina (Lc 24,13-17).

 Mientras los discípulos de Emaús desconcertados y tristes caminaban de regreso a su aldea, el Maestro se les acerca para acompañarlos en su camino. Jesús busca las personas y camina con ellas para asumir las alegrías y esperanzas, las dificultades y tristezas de la vida.

Jesús comparte el camino de los seres humanos (Lc 24, 17-24).

 Jesús no solamente se acerca a los caminantes. Va más allá: se hace camino para ellos (Jn 14,6); penetra en la vivencia profunda de la persona, en sus sentimientos, en sus actitudes. Por medio de un diálogo sencillo y directo conoce sus preocupaciones inmediatas. El mismo Cristo Resucitado acompaña los pasos, las aspiraciones y búsquedas, los problemas y dificultades de sus discípulos cuando estos se dirigen a su aldea.

Jesús ilumina con las Escrituras el camino de los hombres (Lc 24.25-28).

 La presencia del Señor no se agota en una simple solidaridad humana. El drama interior de los dos caminantes era que habían perdido toda esperanza. Ese desencanto se iluminó por la explicación de las Escrituras. La Buena Nueva que oyeron de Jesús, transmitía el mensaje recibido de su Padre.

Explicándoles las Escrituras, Jesús corrige los errores de un mesianismo puramente temporal y de todas las ideologías que esclavizan al hombre. Explicándoles las Escrituras, les ilumina su situación y les abre horizontes de esperanza.

Exhortamos a todos los agentes pastorales a profundizar en el estudio y la meditación de la Palabra de Dios para vivirla y transmitirla a los demás con fidelidad.

Jesús se da a conocer en la fracción del pan (Lc 24, 28-32).

 Pero la explicación de la Escritura no fue suficiente para abrirles los ojos y hacerles ver la realidad desde la perspectiva de la fe. Es cierto que hizo arder sus corazones. Pero el gesto definitivo para que pudieran reconocerle vivo y resucitado de entre los muertos, fue el signo concreto de partir el pan.

En Emaús se abrió además un hogar para Alguien que andaba peregrino. Cristo reveló su intimidad a los compañeros de camino y, en su actitud de compartir, reconocieron al que durante su vida no hizo más que darse a los hermanos y quien selló con su muerte en la cruz la entrega de toda su vida.

Jesús es anunciado por los discípulos (Lc 24,33-35).

El encuentro entre el Maestro y los discípulos ha terminado. Jesús desaparece de su vista. Pero ellos impulsados por un nuevo ardor, salen gozosos a emprender su tarea misionera.

Abandonan la aldea y van en búsqueda de los otros discípulos. La vivencia de la fe se realiza en comunidad. Por eso los discípulos regresan a Jerusalén a encontrarse con sus hermanos y comunicarles el encuentro con el Señor. A partir de la fe, vivida en comunidad, ellos se convierten en pregoneros de una realidad totalmente nueva: “El Señor ha resucitado y está de nuevo entre nosotros”. La fe en Jesús lleva consigo la misión.

Con corazón misionero queremos vivir esta etapa en el éxodo de nuestras parroquias del Cauca, sabemos que vendrán jornadas de desierto, pero estamos convencidos de que ahí estará guiándonos y animándonos el Señor, de día como una columna de nube y de noche como una columna de fuego. (Ex 14,19). En las fatigas por los duros trabajos del Evangelio, que el CEAP nos exigirá, el Señor llegará hasta nuestras casas, nos partirá el pan, y nosotros le insistiremos: “Quédate con nosotros, que se hace tarde y el día se acaba”. (Lc 24, 29)

+Luis José Rueda Aparicio

Arzobispo de Popayán