Vicarío judicial

Debido a que un Obispo en la Iglesia que se le ha encomendado ejerce una triple potestad, esto es, legislativa, ejecutiva y judicial, esta última puede ejercerla personalmente o a través de un vicario. El Vicario Judicial constituye un solo tribunal con el Obispo al que están reservadas en primer lugar las causas contenciosas (es decir, las causas que tienen materia de juicio como el vínculo de la sagrada ordenación y el vínculo del matrimonio) y también las causas penales (sobre delitos que pueden castigarse con la expulsión del estado clerical, o lo concerniente a las declaraciones de excomunión).

Canon 484: El oficio de los notarios consiste en:

  1. redactar las actas y documentos referentes a decretos, disposiciones, obligaciones y otros asuntos para los que se requiera su intervención;
  2. recoger fielmente por escrito todo lo realizado, y firmarlo, indicando el lugar, día, mes y año;
  3. mostrar a quien legítimamente los pida aquellas actas o documentos contenidos en el registro, y autenticar sus copias declarándolas conformes con el original.

Es función de los notarios la autenticación con su firma de los actos del Obispo y los Vicarios: según el canon 474, “los actos de la curia llamados a producir efecto jurídico deben ser suscritos por el Ordinario del que provienen, como requisito para su validez, así como también por el canciller de la curia o un notario”. Naturalmente la responsabilidad de los notarios no se refiere al contenido del acto o de la decisión que se tome. No es función de los notarios hacer una especie de control del contenido del acto, sino solo autenticar la firma del Ordinario que lo realiza.