La Arquidiócesis de Popayán expresa su profunda preocupación ante los recientes hechos de violencia que continúan afectando a las comunidades del Cauca y, de manera especial, ante lo ocurrido en zona rural de Cajibío, donde fueron encontrados artefactos explosivos en un entorno educativo frecuentado por niños y niñas.
La vida es sagrada y debe estar por encima de cualquier confrontación. Ninguna causa puede justificar que niños, docentes, familias campesinas y comunidades queden expuestos a los riesgos de la violencia.
Hacemos un llamado urgente a todos los actores armados para que respeten la vida, protejan a la población civil y mantengan los espacios educativos al margen de toda acción relacionada con el conflicto.
Nos solidarizamos con las comunidades de Cajibío y con todas las poblaciones del Cauca que hoy viven entre el miedo y la incertidumbre.
Como Iglesia, seguiremos acompañando a nuestras comunidades y promoviendo caminos de diálogo, reconciliación y encuentro, recordando las palabras de Jesús:
“Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.”
Mateo 5,9
Que ningún niño del Cauca tenga que aprender rodeado de miedo. Que las aulas sigan siendo lugares para sembrar conocimiento, esperanza y vida.