Reconocer el papel de las mujeres en la construcción de paz en los territorios es el propósito del diplomado “Mujeres Constructoras de Paz”, en el que participan 140 mujeres vinculadas a parroquias, procesos comunitarios y organizaciones sociales de 32 municipios del Cauca.

Según explica Luz Mery López, de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Popayán, esta iniciativa nace de la observación y el acompañamiento que realizan la Pastoral Social y monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos en los territorios del departamento. Ese caminar permitió identificar la necesidad de reconocer el papel de las mujeres y fortalecer sus liderazgos para la construcción de paz en las comunidades. Como respuesta a esta realidad, la Pastoral Social articuló esfuerzos con la Fundación Universitaria de Popayán para el diseño y desarrollo del diplomado, contando con el apoyo de Cáritas Noruega a través de Programa Paz y el acompañamiento de ACNUR y LEAPAZ, alianzas que han permitido fortalecer esta apuesta formativa y territorial.
El diplomado representa un proceso que comienza con el reconocimiento personal, la sanación interior y las emociones. Desde allí, ofrece herramientas colectivas para sanar y fortalecer los vínculos entre mujeres que comparten experiencias y desafíos en sus territorios.


La formación también aborda los derechos humanos y el papel de las mujeres frente al conflicto. Reconocer sus liderazgos y fortalecerlos implica atender una preocupación fundamental: cómo ejercer esa labor sin aumentar los riesgos ni exponer sus vidas. Por eso, la mediación, el diálogo, la resolución de conflictos y la mitigación de riesgos forman parte de este recorrido, junto con la memoria, el territorio y la proyección comunitaria.
Por su parte, Ana María Moya Bastidas, defensora de derechos humanos de la zona rural de Popayán, destaca que este proceso ha fortalecido a las participantes como mujeres, protectoras, lideresas, promotoras y gestoras de paz.
Su testimonio resalta que los aprendizajes del diplomado llegan también a sus familias y comunidades. Para ella, reconocer sus propias experiencias y avanzar en la sanación personal es un paso fundamental para cuidar y proteger a quienes acompañan en sus territorios.
Este caminar reconoce a las mujeres como protagonistas de la paz y fortalece sus capacidades para cuidar de sí mismas, acompañarse y aportar a la transformación de sus comunidades.