El Cauca se unió en oración por la libertad y el regreso de los secuestrados a sus hogares

La solidaridad con las familias que sufren el secuestro y la esperanza por el regreso de sus seres queridos marcaron la Jornada Arquidiocesana de Oración por la Libertad, liderada este 15 de octubre por la Arquidiócesis de Popayán.

Parroquias como Nuestra Señora de Chiquinquirá, en Silvia, y Nuestra Señora del Rosario de Las Lajas, en Timbío, se sumaron a esta jornada. Los feligreses expresaron, desde la fe y la oración comunitaria, su cercanía con quienes viven la angustia de una ausencia y la incertidumbre de esperar noticias de sus seres queridos.

La convocatoria, dirigida a las 92 parroquias de la arquidiócesis, reunió a comunidades en torno a una misma intención: pedir por la vida y la libertad de quienes permanecen secuestrados, acompañar a sus familias y dar gracias por quienes han podido regresar a casa.

Una oración que también se hizo acción de gracias

Monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán, compartió la alegría por el regreso de dos esposos que permanecieron cerca de cien días secuestrados y de un joven que también recuperó su libertad. Estas noticias fueron motivo de gratitud y esperanza, sin olvidar a las personas que continúan privadas de ella.

A quienes siguen en cautiverio, el arzobispo les dirigió un mensaje de fortaleza espiritual: “No pierdan la fe. El Señor nunca los va a dejar solos, por difícil que sea la circunstancia”.

Asimismo, hizo una súplica a quienes los mantienen retenidos para que respeten sus vidas, les brinden un trato digno y permitan su regreso al hogar: “Suplicamos misericordia y respeto por sus vidas”.

Un llamado a cuidar la vida y acompañar a las familias

En su mensaje, monseñor expresó el dolor que produce el secuestro en un territorio que enfrenta otras formas de violencia. Advirtió que este flagelo profundiza el sufrimiento de las comunidades y rechazó que se recurra a él como una supuesta vía para encontrar soluciones a los problemas del Cauca.

La jornada fue una expresión de una Iglesia que acompaña, consuela y mantiene viva la esperanza. Desde las comunidades parroquiales se elevó una misma súplica: que quienes permanecen secuestrados puedan volver a casa y que sus familias encuentren fortaleza y solidaridad durante la espera.

La oración por la libertad continúa, porque todavía hay hogares que esperan volver a abrazar a sus seres queridos.

EMMP

Comunicaciones Arquidiócesis de Popayán

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