{"id":14392,"date":"2025-03-17T17:02:51","date_gmt":"2025-03-17T22:02:51","guid":{"rendered":"https:\/\/arquidiocesisdepopayan.org\/web\/?p=14392"},"modified":"2025-03-17T17:37:49","modified_gmt":"2025-03-17T22:37:49","slug":"carta-pastoral-no-nos-dejemos-robar-la-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arquidiocesisdepopayan.org\/web\/2025\/03\/17\/carta-pastoral-no-nos-dejemos-robar-la-esperanza\/","title":{"rendered":"CARTA PASTORAL   \u00a1NO NOS DEJEMOS ROBAR LA ESPERANZA!"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"14392\" class=\"elementor elementor-14392\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-e6910fa elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"e6910fa\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-d4f8819\" data-id=\"d4f8819\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b54977f elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"b54977f\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">CARTA PASTORAL\n\n\u00a1NO NOS DEJEMOS ROBAR LA ESPERANZA!<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-a1a6703 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"a1a6703\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-a5b6af5\" data-id=\"a5b6af5\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-629bb8b elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"629bb8b\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/arquidiocesisdepopayan.org\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/CARTA-PASTORAL-_NO-NOS-DEJEMOS-ROBAR-LA-ESPERANZA-_2025.jpg\" title=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-33b88a1 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"33b88a1\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-a32a130\" data-id=\"a32a130\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e91a0eb elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e91a0eb\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Los sacerdotes, di\u00e1conos, religiosos, religiosas y seminaristas de la Arquidi\u00f3cesis de Popay\u00e1n extendemos a nuestras comunidades de fe en el Cauca y, de modo particular, a todas las comunidades afectadas en los cientos de veredas, cascos urbanos y cabeceras municipales del amplio espacio del Ca\u00f1\u00f3n del Micay, un sentido y fraternal saludo frente a la dif\u00edcil situaci\u00f3n por la que hoy atraviesan. Sus vidas, sus familias y sus bienes que est\u00e1n abiertamente amenazados, son tambi\u00e9n nuestra propia preocupaci\u00f3n, nuestro propio dolor y nos unimos en oraci\u00f3n en este momento dif\u00edcil y doloroso. Les manifestamos nuestra cercan\u00eda con el compromiso claro de seguir acompa\u00f1\u00e1ndolos.<\/p><p>Sin duda, estamos padeciendo una crisis m\u00faltiple. Nuestro futuro est\u00e1 comprometido. Por tanto, nuestra esperanza est\u00e1 amenazada. La vida misma est\u00e1 amenazada. Es necesario en este momento invocar la esperanza con firmeza; solo la esperanza nos permitir\u00e1 recuperar la vida y la vida es m\u00e1s que supervivencia. No es suficiente sobrevivir. Es el momento para la esperanza. El Papa Francisco nos dice con firme convicci\u00f3n: \u00a1no nos dejemos robar nuestra esperanza!<\/p><p>Desafortunadamente constatamos con dolor que estamos atrapados en un clima de miedo que mata todo germen de esperanza. El miedo crea un ambiente destructivo. El miedo ha sido desde siempre un excelente instrumento de dominio, porque vuelve a las personas d\u00f3ciles. El miedo nos cierra las puertas a lo distinto, a lo nuevo, a lo que vale la pena. El miedo puede transformar una sociedad entera en una c\u00e1rcel, puede ponerla en cuarentena. La esperanza, en cambio, va dejando indicadores que se\u00f1alan nuevos caminos, de hecho, es la \u00fanica que nos encamina; nos brinda sentido y orientaci\u00f3n, mientras que el miedo imposibilita la marcha. El miedo nos roba el futuro.<\/p><p>En este drama constatamos que el grado m\u00e1s alto del miedo es la angustia. La angustia conlleva la sensaci\u00f3n de aprisionamiento y encerramiento, se nos cierran todas las puertas a lo posible, a lo nuevo. Por ello, es evidente que donde hay miedo es imposible la libertad. Miedo y libertad son incompatibles justamente porque la angustia a\u00edsla a las personas, cada uno se cierra en s\u00ed mismo. Por tanto, a base de miedo no se crea comunidad, no se crea un nosotros, no se crea un sujeto colectivo. La esperanza, efectivamente, conlleva la dimensi\u00f3n del nosotros.<\/p><p>Podr\u00eda parecer que en este clima de crisis e incertidumbre es imposible hablar de esperanza. Pero en realidad es cuando mejor se expresa. Es importante saber, hay que saber, que cuanto m\u00e1s profunda sea la desesperaci\u00f3n y el miedo, m\u00e1s fuerte puede ser la esperanza. La esperanza no les da la espalda a las negatividades de la vida, siempre las tiene presentes. De hecho, la esperanza m\u00e1s genuina nace de la desesperaci\u00f3n m\u00e1s profunda, ya que el esp\u00edritu de la esperanza supone tambi\u00e9n un trabajo consciente para avanzar en plenas tinieblas. \u00a1Sin tinieblas no hay hambre de luz!<\/p><p>San Pablo nos ense\u00f1a: \u201c<em>Nos gloriamos de nuestras tribulaciones; pues sabemos que sufriendo ganamos aguante, aguantando nos aprueban, aprobados esperamos. La esperanza no defrauda\u201d <\/em>(Rm 5,3-5)<\/p><p>Sin embargo, tenemos una tarea: la esperanza hay que sembrarla para que nazca. Hay que suscitarla y concitarla expresamente. Y nuestra fe en Cristo, victoria sobre la muerte, el pecado y el mal, es la antena que atrae la corriente de la esperanza. Es nuestra garant\u00eda de \u00e9xito. La esperanza activa tiene que caracterizarse por el entusiasmo, que enfrente y supere todo signo de resignaci\u00f3n, aunque suponga un riesgo. Se necesitan hoy en nuestros territorios misioneros de la esperanza propagar la esperanza, transmitir esta llama, avivarla para que prenda comunitariamente una idea de futuro com\u00fan. S\u00f3lo en la esperanza de un mundo distinto y mejor despierta un potencial revolucionario que todo lo puede cambiar en la perspectiva del amor y del bien com\u00fan. \u00a1no nos dejemos robar nuestro futuro!<\/p><p>Por eso hoy, con urgencia, necesitamos como personas y comunidades de fe, atrevernos a liderar una fuerte y clara corriente de esperanza, con tal dinamismo, que empiece a afrontar este clima de miedo e incertidumbre.<\/p><p>Entendamos que, puesta en marcha esta corriente, este dinamismo, lo comunitario reverdece, porque la esperanza no a\u00edsla a las personas, sino que las vincula y reconcilia, hasta que podamos recitar un nosotros. El sujeto de la esperanza es un nosotros. Y solo as\u00ed, podremos juntos creer en el futuro, donde es posible lo nuevo, lo distinto para salir de la l\u00f3gica de lo igual, del como siempre ha sido. \u00a1no nos dejemos robar el futuro del Cauca!<\/p><p>En este a\u00f1o 2025 del Jubileo de la Esperanza, movilic\u00e9monos a nuestros lugares de peregrinaci\u00f3n para ganar la indulgencia plenaria, que nos otorga con alegr\u00eda un verdadero nuevo comienzo que nos d\u00e9 la fuerza para ser ministros misioneros de la Esperanza en nuestro Cauca.<\/p><p><strong>Monse\u00f1or. Omar Alberto S\u00e1nchez Cubillos , Arzobispo de Popay\u00e1n.<\/strong><\/p><p><strong>Descarga la Carta Pastoral Aqu\u00ed<\/strong><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-d6e7408 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"d6e7408\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-45aaf89\" data-id=\"45aaf89\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-fb1314a elementor-widget elementor-widget-html\" data-id=\"fb1314a\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"html.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"_df_book df-lite\" id=\"df_14403\"  _slug=\"no-nos-dejemos-robar-la-esperanza\" data-title=\"no-nos-dejemos-robar-la-esperanza\" wpoptions=\"true\" thumbtype=\"\" ><\/div><script class=\"df-shortcode-script\" nowprocket type=\"application\/javascript\">window.option_df_14403 = {\"outline\":[],\"autoEnableOutline\":\"false\",\"autoEnableThumbnail\":\"false\",\"overwritePDFOutline\":\"false\",\"direction\":\"1\",\"pageSize\":\"0\",\"source\":\"https:\\\/\\\/arquidiocesisdepopayan.org\\\/web\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/03\\\/CARTA-PASTORAL-NO-NOS-DEJEMOS-ROBAR-LA-ESPERANZA-MOS-OMAR-ALBERTO-SANCHEZ-CUBILLOS-ARZOBISPO-DE-POPAYAN.pdf\",\"wpOptions\":\"true\"}; if(window.DFLIP && window.DFLIP.parseBooks){window.DFLIP.parseBooks();}<\/script>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARTA PASTORAL \u00a1NO NOS DEJEMOS ROBAR LA ESPERANZA! 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